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¿Qué es un Qobuzissime? Es un premio otorgado por Qobuz para un primer o segundo álbum.

Pop o reggae, metal o clásico, jazz o blues, ningún género está excluido. A menudo, otorgamos este premio a un artista recién descubierto.

A veces, puede ser un álbum especialmente peculiar o que busca la alianza entre géneros musicales.

Los aspectos importantes son la sinceridad, la originalidad y, desde luego, la calidad. Buscamos todas estas cualidades en el concepto musical y en el sonido.





Los álbumes

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Alternativa & Indie - Publicado el 7 de mayo de 2021 | Third Man Records LLC

Hi-Res Premios Qobuzissime
Con este primer álbum en solitario, escrito, interpretado, grabado y producido casi en solitario, Natalie Bergman ha querido compartir su mundo tan personal. Porque Mercy es un universo en sí mismo. Doce canciones singulares y espirituales sobre la muerte y la resurrección, acompañadas por su versátil voz y un toque vintage que parece que nos habla desde una época pasada... Natalie Bergman pasó una década cantando con su hermano Elliot en Wild Belle, un dúo afincado en Los Ángeles con predilección por el pop, el reggae, el ska y la psicodelia. Pero esa vida se desmoronó el día en que sus padres murieron en un accidente provocado por un conductor ebrio. Criada con una fuerte fe, Natalie decidió retirarse a un monasterio en el valle de Chama, en Nuevo México. Y ahí nació Mercy, un disco catártico envuelto en la esencia de la música gospel, que ella cree que es la verdadera fuente del rock’n’roll. Una obra única y eterna que subraya su visión de la música, que considera sagrada y curativa. “Mi fe y mi música son esenciales para mi existencia. En este álbum canto mucho sobre lo que considero ‘hogar’. Mi paraíso, mi cielo. Creer en la existencia de ese lugar ha sido mi mayor consuelo. Tenía la necesidad de saber que mi padre estaba allí. Su repentina muerte hizo que mi mente se convirtiera en un caos. La música gospel me da esperanza. Es la buena noticia. Es ejemplar. Es un vehículo de la verdad. Puede mantenerte vivo. Este álbum me dio la esperanza de poder volver a la vida por mí misma.”Un fascinante retorno a lo vivo, pues, a través de una música gospel que nunca se desvía hacia el fanatismo, y que de hecho va más allá de la fe. Mercy es una obra aromatizada con una gran cultura musical: los sonidos y la instrumentación de este álbum deben tanto al rock de los años 50 como al soul de los 60 o a la highlife de la África occidental. No es de extrañar que Natalie Bergman creciera en una casa donde sonaban discos de Dylan y Etta James... pero también de Pharoah Sanders, Lou Reed, Alton Ellis y Lucinda Williams. Y también es lógico que un músico culto como Jack White la haya elegido para su sello Third Man Records, un sello con excelente gusto, donde otros músicos tampoco desdeñan inspirarse en el pasado... La muerte cambió su vida, su música puede cambiar la nuestra: Natalie Bergman es un regalo del cielo. © Marc Zisman/Qobuz
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Alternativa & Indie - Publicado el 19 de febrero de 2021 | Lonely Lands Records

Hi-Res Premios Qobuzissime
Detrás de la portada de Terra Firma, con sus imágenes casi místicas, dignas de un grupo de rock progresivo de los años 70, se esconde el inclasificable segundo álbum de Tash Sultana. La australiana empezó a tocar música muy pronto, y por su cuenta. A los tres años, su padre le regaló su primera guitarra. De adolescente, actuó como artista callejera en su Melbourne natal. Pero en 2016, Natasha Sultana consiguió con su música arrasar en todo el mundo, superando los 70 millones de visualizaciones en las redes sociales con el tema Jungle, fruto de sus sesiones de alcoba difundidas en YouTube; es un tema que quedó en tercer lugar en la codiciada lista Hottest 100 de Triple J. Tras unos cuantos EPs, en el verano de 2018 publicaría su primer álbum en su propio sello independiente, Lonely Lands Records. Flow State es un patchwork de pop-soul como el de sus primeros tiempos, y en el que Tash toca todos los instrumentos (domina una veintena de ellos) utilizando loops y los efectos de su característica pedalera. Desde entonces, llena estadios y portadas de revistas, como la Rolling Stone, en la que habla de la Stratocaster TC Signature que le dedicó Fender.“Terra Firma es el sol, la tierra, poner los pies en ella para recordar dónde estamos, de dónde venimos”, dice la mujer que pretende convertir su deslumbrante éxito en una carrera a largo plazo. Tash Sultana también se encargó personalmente de los arreglos y de parte de la producción, que dirigió junto a Matt Corby. Y eso se nota ya desde el instrumental Musk, que con sus brillantes guitarras, su saxo “groovy” y su pegadizo bajo abre un álbum de 14 temas que oscilan entre el soul, el R’n’B, el funk, el folk y el pop ligero, en los que pone su voz a la manera de Erykah Badu y entre los que destacan los fascinantes Pretty Lady y Sweet & Dandy. Para llegar a esta mezcla tan rica, equilibrada, hipnótica pero nunca redundante, que ella describe como “un encuentro entre Aretha Franklin, Bon Iver y John Mayer”, Tash colaboró también con el rapero Jerome Farah (en Willow Tree) y con Josh Cashman (en Dream My Life Away), ambos de Melbourne. Un verdadero golpe maestro con sólo 25 años. © Charlotte Saintoin/Qobuz
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Alternativa & Indie - Publicado el 29 de enero de 2021 | City Slang

Hi-Res Premios Qobuzissime
A estas alturas, parece casi un dato estadístico: cada diez años, una cantante británica llamada Anna lanza su álbum de debut, que marca una época. En 2011, fue Anna Calvi. En 2021, es Anna B Savage. Cantante underground, auténtica como pocas, apareció por primera vez en 2015 con un EP bastante reservado, al que siguieron algunos conciertos. No son muchos los que la vieron en concierto, en aquella época en la que aún se celebraban conciertos. Pero los que estuvieron allí lo recuerdan bien. Con su guitarra extrañamente afinada, como para tocar un blues medieval, y su voz esquiva, como si más de una persona cantara dentro de ella, Anna B Savage embrujó a un pequeño público, apasionado por ese tipo de música que se diferenciaba de todas las demás. Hija natural de Cat Power, Anna B Savage desprende un extraño malestar que, escondido tras una guitarra, también puede llegar a ser sensual, intenso y deseable. A Common Turn es su primer álbum, y es como una poción mágica, un unicornio musical. Sobre una base de folk retorcido, la artista construye canciones que parecen venir de muy lejos, tras un viaje por el espacio-tiempo musical. Dependiendo de las referencias personales de cada uno, el oyente puede escuchar en su voz y en sus melodías ecos de Beth Gibbons (Portishead), Antony & the Johnsons, Nico, Connie Converse, Dionne Warwick o cantantes de jazz del pasado. Pero A Common Turn no es un disco fácil de descifrar, ni sencillo en sí mismo. Los arreglos abarcan desde coros hasta ritmos bailables, al son de esa guitarra marcada por el tiempo. Incluso cuando su música se inclina hacia la grandilocuencia, Anna B Savage sigue siendo frágil, incierta, equilibrada, errática, como si buscara su camino a través de sus propias canciones. Nos recuerda a una Blancanieves corriendo por un oscuro bosque de árboles enmarañados y ominosos, o esperando el beso del príncipe en su sueño envenenado. Y, a su lado, todos los demás son como enanos. © Stéphane Deschamps/Qobuz
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Alternativa & Indie - Publicado el 20 de noviembre de 2020 | Licence Kuroneko - Sodasound

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Alternativa & Indie - Publicado el 2 de octubre de 2020 | Heavenly Recordings

Hi-Res Premios 4F de Télérama - Qobuzissime
Angulosa, árida e intransigente, la impresionante escena neo-post punk que está agitando el Reino Unido llega hasta la pista de baile gracias a Working Men’s Club. Con su álbum debut homónimo, el joven cuarteto de Todmorden – 25 kilómetros al norte de Manchester – recoge las cartas que antes jugaban New Order (en el período de Power, Corruption & Lies), The Fall, Human League, Gang of Four e incluso D.A.F. y Suicide. Recién cumplidos los 18 años, el líder de WMC, Sydney Minsky-Sargeant, prepara la escena. “Todmorden, no hay mucho que puedas allí como adolescente. La ciudad está bastante aislada. Y puede ser bastante deprimente vivir en un lugar donde, en invierno, es de día a las 9 de la mañana y de noche a las 4 de la tarde.” Así que parece muy lógico que estos protegidos de los locos Fat White Family actúen como mocosos. Como uno de esos tipos que lanzan furiosamente sintetizadores, guitarras y baterías por sus habitaciones hasta que estalla el caos. Sus letras son más rugidas que cantadas, pero el incansable groove, los riffs de guitarra y los bajos contundentes proporcionan el movimiento apropiado sin que surja la necesidad de hacerse más preguntas. Así que es casi imposible controlar el cuerpo, que se siente invitado a entrar en el ritmo de esta fascinante sinfonía de joven electro-acid-rock, que a veces recuerda a los primeros días de los LCD Soundsystem. El Working Men’s Club se pone camisetas con el logo “Socialismo”, bautiza una de sus canciones como John Cooper Clarke (como el aún adorado poeta punk) y pone fin al cielo gris de Yorkshire bajo el cual habían visto la luz del día. A veces Sydney Minsky-Sargeant se relaja un poco y muestra un lado casi hedonista, al estilo new wave (Outside). Pero cuando está nervioso, entonces el electro-funk mezclado con disco-punk envuelve toda su alma (Teeth). Este álbum de debut aturde un poco, y gracias a la compacta y sobria producción de Ross Orton (The Fall, M.I.A, Arctic Monkeys) adquiere proporciones impresionantes. No hay duda: ¡Working Men’s Club es ya un nombre para tener muy presente! © Marc Zisman/Qobuz
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Pop - Publicado el 25 de septiembre de 2020 | Capitane Records

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Detrás de un nombre muy común, Nicholas Michaux escribe y produce canciones enormemente originales. Tras la disolución de su banda “Été 67”, Michaux inició una carrera en solitario, publicando À la vie, à la mort en Tôt ou Tard Records. En su último trabajo, Amour Colère, publicado por Capitane Records, continúa desarrollando su visión sentimental de la vida cotidiana. Como en Cancer, donde el músico de origen belga – que divide sus experiencias vitales entre Bruselas y la isla danesa de Samsø – juega con un lenguaje inteligente para abordar el delicado tema de la enfermedad. Con su escritura en parte en inglés y en parte en francés, el cantante salta poéticamente entre ambos idiomas. Su estilo vocal melancólico, introvertido y siempre honesto recuerda a la nostálgica y tranquilizadora voz de Alain Bashung. Tan ecléctico como homogéneo, este disco mezcla la clásica “chanson” francesa (A nouveau) con el pop romántico (Amour Colère, Nos retrouvailles), el post punk romántico (Every Word, Harvesters) e incluso el glam rock (Factory)… La producción es básica y tal vez no ofrezca el refinamiento de la música pop moderna, pero esto no le resta un ápice de calidad. Al contrario: este álbum resulta bellamente inquietante, sus versos son magistralmente poéticos y sus coros son dulces pero llenos de fuerza. Es realmente un placer poder escuchar un lenguaje musical tan refinado y culto. ¡Estamos ante una verdadera joya! © Charlotte Saintoin/Qobuz
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Punk - New Wave - Publicado el 3 de julio de 2020 | Duchess Box Records

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Unos pocos segundos de Freier Geist son suficientes para que Sofía Portanet nos traslade de 2020 a 1980. Con su álbum de debut, la cantante alemana, que en esa época aún no vivía –nació a finales de 1989– firma una obra que reaviva la llama de la Neue Deutsche Welle. Era una época en la que Nina Hagen reinaba sobre la Europa de la new wave y el post-punk con locura y energía, y en la que Kraftwerk ampliaba enormemente su audiencia. Era el momento de los ritmos marciales de D.A.F., los delirios románticos de Kate Bush, Toyah y Lene Lovich, y los desfases pop de Falco o de Les Rita Mitsouko. Todo artistas muy apreciados por Sofia Portanet, nacida en Kiel, que creció en París y que ahora vive en Berlín. Cantando en alemán, en inglés y en francés, también reivindica la herencia de algunas grandes voces que mezclan el cine, el teatro y el cabaret, como Ingrid Caven o Hildegard Knef. Al final, a pesar de esta avalancha de referencias, su encantador Freier Geist encuentra el equilibrio perfecto entre la nostalgia de los años 80, que ella asume o incluso afirma, y los toques más modernos. Sobre todo, es el vigor que le da a su proyecto lo que lo hace tan embriagador. © Marc Zisman/Qobuz
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Alternativa & Indie - Publicado el 12 de junio de 2020 | Virgin Music UK LAS (S&D)

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Con To Love Is To Live, Jehnny Beth pone por primera vez su propio nombre en la portada de un álbum, a pesar de su ya larga carrera. Antigua mitad del dúo John & Jehn, revelada como cantante del grupo Savages, ha aparecido con Gorillaz (We Got the Power), cantado a dúo con Julian Casablancas de The Strokes (Boy/Girl), interpretado películas (Un Amour impossible de Catherine Corsini y Kaamelott de Alexandre Astier) y ejercido como periodista / presentadora de radio (Start Making Sense para Beats 1) y presentadora de televisión (Echoes en Arte). Sin olvidar C.A.L.M.: Crimes Against Love Memories, una colección de cuentos eróticos ilustrados con fotos de Johnny Hostile. Esta riqueza, ya sea estilística, sónica, emocional o contextual, está en el corazón de este To Love Is To Live. Para este exigente y complejo viaje, Jehnny Beth confió la producción y gran parte de la instrumentación a Atticus Ross, Flood y Johnny Hostile. Tres cómplices para esculpir una fascinante alianza entre post-punk, new wave industrial, cold wave electrónica, bandas sonoras reales de películas falsas y rock visceralmente oscuro. Una aleación entre tierras de contrastes a la que la francesa también ha invitado a Romy Madley Croft de The xx, al actor Cillian Murphy y a Joe Talbot, cantante de Idles...Como en la meteorología de un mes de abril, con todos sus contrastes, pasamos aquí del ultra-violento punk industrial en How Could You, a dúo con Talbot, a una balada de ensueño, French Countryside, sostenida por un sensual piano que interpreta por la propia Beth. A pesar de este eclecticismo, To Love Is To Live tiene mucha coherencia. Parecen fotos de Polaroid de un mundo complejo, lleno de tensiones, incertidumbres y preguntas sobre la identidad sexual, el extremismo e incluso el futuro del mundo. Instantáneas que Jehnny Beth ha construido a su propia imagen y semejanza, tan fuerte e impresionante como la portada diseñada por Tom Hingston (que había firmado, por ejemplo, la portada de Mezzanine de Massive Attack). Pero resulta todo sobre todo muy humano. La primera canción del álbum se llama I Am. La que lo cierra, Human. El círculo se cierra: “Soy humano”. © Marc Zisman/Qobuz
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Pop - Publicado el 29 de mayo de 2020 | Animal 63

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Una voz. Sólo pensamos en ella cuando se termina el primer álbum de Meryem Aboulouafa. El estado de hipnosis en el que nos sumerge la cantante de Casablanca dura 38 minutos, durante los que esa voz toma el control de nuestras almas y oídos, embarcados en un viaje híbrido que mezcla el soul, el pop, el electro, la música oriental y bandas sonoras imaginadas. Al igual que en el caso de sus contemporáneas Kadhja Bonet (en la que pensamos mucho), Weyes Blood, Jenny Hval o Lana Del Rey, el universo de Meryem Aboulouafa también está compuesto por sonidos, ambientes y sobre todo palabras... Su padre le hizo escuchar todos los clásicos (Beatles, Stones, Floyd, Dylan, Piaf, Brel, Brassens) antes de que estudiara teoría musical y violín en el conservatorio, escribiera sus primeros poemas en árabe y francés y terminara estudiando arquitectura interior en el instituto nacional de Bellas Artes de Casablanca. Con la guitarra en sus manos, la joven Meryem escribió una primeras canciones que cautivaron a Manu Barron, del sello Animal 63 (The Blaze, Myth Syzer, Johan Papaconstantino, Gabriel Auguste). Ayudada por Keren Ann, sus ya sustanciosos bocetos se convirtieron en consistentes canciones, que dos expertos de las mesas de mezclas, Para One y Ojard, arreglaron con inteligencia...“Para One aporta una dimensión cinematográfica que me conviene, porque tiendo a visualizar mucho mis letras y mi música”, explica la cantante. “Ojard se vuelca más en la melodía, la orquestación, la elaboración de sonoridades complejas y armoniosas.” Un piano cristalino da paso a unas cuerdas líricas neoclásicas; un poco más adelante, suena una sección rítmica marcial; luego, un ensamblaje electrónico trip hop. Y siempre esta preocupación instrumental por acercarse a la voz y a sus letras introspectivas. The Friend evoca la oración musulmana y su gestualidad poética, Deeply se interroga acerca de la complejidad del alma humana, Breath of Roma es una declaración de amor por la cultura italiana, etc. Once piezas que forman un fascinante puzzle de gran finura emocional. Evitaremos reducir a Meryem Aboulouafa a una suerte de hija oculta de James Blake y Oum Kalthoum porque este primer álbum (al que hemos otorgado un Qobuzissime) ya es obra de una artista con una fuerte personalidad. © Marc Zisman/Qobuz
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Alternativa & Indie - Publicado el 24 de abril de 2020 | Beyond The Groove - Blue Note Records

Hi-Res Premios Qobuzissime
Hay un famoso dicho que reza: “La unión hace la fuerza.” Dos años después de su álbum de debut, el multi-instrumentista londinense Tom Misch (24 años, una suerte de primo de Jamiroquai), se ha unido a su compatriota baterista-productor Yussef Dayes (27 años, la mente detrás del proyecto United Vibrations y la mitad del dúo de electro-jazz Yussef Kamaal) para firmar este irresistible álbum, What Kinda Music. Hasta ahora, el solista Misch había utilizado una receta musical muy personal –compuesta por una mezcla de jarabe de smooth jazz, puesto en una mousse de funk, con un toque de soul, algunas especias de hip-hop y una pizca de pop aterciopelado– añadiendo a algunos grandes nombres, como De La Soul, GoldLink, Loyle Carner o Poppy Ajudha, e incluso muestras de Roy Hargrove y los Crusaders, y hasta de Stevie Wonder o Patrick Watson… Sabores y sonidos que forman la base de esta cosecha de 2020, que es incluso más sólida desde el punto de vista rítmico. Yussef Dayes utiliza aquí sus ritmos más jazzísticos y se inclina más por la improvisación. Cada uno añade su propio ladrillo a un edificio construido pieza por pieza de una manera verdaderamente colaborativa, y el equilibrio entre las secuencias instrumentales y las secuencias cantadas es perfecto. Ambos crecieron en Peckham, en el sur de Londres; Tom Misch incluso vio a Dayes tocando la batería en un concurso de talentos musicales cuando tenía 9 años! “Yussef viene de una formación más experimental que yo, y tiene un montón de ideas locas. Sé cómo escribir una melodía pegadiza, pero con acordes interesantes, y también tengo un buen conocimiento de las formas de las canciones pop, así que creo que he racionalizado estas ideas y las he hecho accesibles.”Es la simbiosis perfecta entre esta accesibilidad y la sofisticación en la mezcla de diferentes estilos lo que hace de What Kinda Music un viaje relajado al jazz-soul'n'pop. Tom Misch y Yussef Dayes también pueden estar orgullosos de poder lanzar su álbum en el prestigioso sello Blue Note, que defiende una idea sólida del jazz contemporáneo. “Todo está demasiado dividido y compartimentado en estos días”, dice Dayes. “Me gustaría que la gente que escuche nuestro disco sienta que incluso dos músicos como nosotros, muy diferentes entre sí, pueden encontrar una voz común.” En cuanto a las colaboraciones, el dúo invitó al rapero Freddie Gibbs (impecable amante crooner en Nightrider), a Rocco Palladino (hijo del ilustre Pino, bajista ecléctico y loco como su padre, y que al que solemos ver con Alfa Mist) y al saxofonista Kaidi Akinnibi. Un Qobuzissime sin dudarlo para este álbum, que es una prueba más de la vitalidad de la escena jazzística londinense actual, ¡en su aspecto más funky! © Marc Zisman/Qobuz
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Alternativa & Indie - Publicado el 3 de abril de 2020 | Bella Union

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Dusty Springfield, Adele, Lulu, Sandie Shaw, Duffy... La tradición de los cantantes británicos de soul pop siempre ha sido muy rica, y el segundo álbum de Ren Harvieu, que hemos premiado con un Qobuzissime, confirma este movimiento con tintes retro inspirados en los años 60. Pero no todo ha sido fácil para esta cantante de Manchester: en 2011, recién fichada por el sello Island, para el que estaba grabando su primer álbum, se rompió la espalda en un grave accidente y pasó meses en una cama de hospital. No obstante, su álbum Through the Night fue lanzado, pero el escaso éxito la llevó a un largo y tumultuoso período de dudas. Es un tiempo que ha dejado atrás y que aborda en Spirit Me Away y You Don’t Know Me, dos puntos destacados de este álbum Revel in the Drama.Este segundo disco es el resultado de su encuentro con el cantante de Magic Numbers, Romeo Stodart, que le ayudó a redescubrir su pasión por la música y su inspiración para volver a grabar. Más refinado que su predecesor, Revel in the Drama aborda las influencias de esta encantadora torch singer; mientras que el espíritu de Dusty Springfield (o, más reciente, Rumer) nunca anda lejos, es ciertamente KD Lang y sus inflexiones vocales en lo que se piensa primero al escuchar este álbum. La escritura de Ren Harvieu es sin embargo única: las sombrías secuencias están siempre impregnadas con su humor característico, un ligero sarcasmo que es 100% británico. La libertad que expresa en su tono y su escritura es similar a la de Fiona Apple, uno de sus ídolos. Revel in the Drama es una magnífica colección de canciones atemporales y conmovedoras, joyas del pop vintage envueltas en magníficos tonos de fácil escucha y arreglos de alta calidad, que se pueden tararear hasta bien entrada la noche. © Marc Zisman/Qobuz
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925

Alternativa & Indie - Publicado el 27 de marzo de 2020 | Domino Recording Co

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Cuando alguien afirma que un grupo es único, viene a significar que en realidad no es ni más ni menos único que cualquier otro grupo. Y como vivimos en una época en la que es especialmente divertido desdibujar los límites estilísticos y escuchar músicas de forma indiscriminada, el grupo que encaja en este año 2020 como un puño en el ojo es aún más difícil de clasificar que sus contemporáneos... Asha Lorenz y Louis O’Bryen no tienen nada más que rock en sus mentes y sus ideas parecen tan ordenadas como el cuarto de un adolescente, pero presentan uno de los álbumes de debut más sorprendentes e impredecibles que existen. Después de todo este tiempo, los dos londinenses, que se conocen desde sus días de instituto, han tenido sin duda la oportunidad de trabajar extensamente en este 925. No son rivales, son simplemente los mejores amigos, y por eso se turnan para tomar el micrófono en el disco. Y lo comparten entre ellos, como ya hiciera Sonic Youth en el siglo pasado. Por cierto, esto a veces nos recuerda a una, a veces incluso muy suave versión de sus antiguos colegas de Nueva York. Al igual que estos últimos, los Sorry no sonríen mucho, más bien muestran una cara algo ofendida, una especie de pereza casual, que resulta más repulsiva que atractiva. Y aún así, todo es fascinante. El periódico británico The Guardian también destacó este sentimiento, con el titular: “Sorry, este grupo hace que el aburrimiento sea sexy.” No podría ser más apropiado... Del grunge Sorry ha tomado prestada la actitud vaga, de los Pixies sus guitarras (Perfect), de Garbage la burla con efecto sexy (Snakes), de The Kills las asociaciones con los drogadictos (More), del movimiento no wave el saxo alcoholizado y del post-punk las visiones oscuras. Debemos escuchar este Qobuzissime una y otra vez, para medir su singularidad y dejarnos seducir por completo. Este álbum simplemente no puede ser pasado por alto. No hay excusa, Sorry. © Mark Zisman
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Alternativa & Indie - Publicado el 28 de febrero de 2020 | Heavenly Recordings

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De ser “tres bichos raros” de Yorkshire, las hermanas Esmé y Sidonie Hand Halford (bajo y batería) y su amigo de la infancia Henry Carlyle Wade (guitarra) se han convertido en la banda indie a seguir. “Es un álbum de escape; si yo fuera al espacio, probablemente no volvería”, confiesa Esmé, la voz delgada y el bajo sólido de The Orielles. Después de un narcótico Silver Dollar Moment bajo la influencia de Stone Roses lanzado en 2018, esta segunda obra extraterrestre va desde la sicodelia turca tipo Altin Gün al cine experimental italiano, para distanciarse mejor del rock guitarrero de los 90. Dos años es mucho tiempo cuando tienes veintitantos años, cuando sales del aburrido Halifax para ir de gira por Europa. Mientras tanto, llegó Alex Stephens a los teclados, realizaron la versión de It Makes You Forget (Itgehane) de Peggy Gou, “muy instructiva”, que los abrió a la música dance, y la remezcla de su single Sugar Taste Like Salt realizada por el desaparecido Andrew Weatherall.Grabado en el Eve Studio de Stockport, con su productora Marta Salogni (Liars, Temples, Björk o The Moonlandingz), Disco Volador coloca la melodía en el centro, convirtiendo lo antiguo en nuevo. “Todas las influencias que tuvimos cuando escribimos este disco estaban presentes cuando lo grabamos, sabíamos cómo tenía que sonar el disco y cómo llegar allí”, continúa la cantante. Ya sea pop aéreo de los 60 (Come Down on Jupiter), disco experimental (Space Samba (Disco Volador Theme)), funk al estilo de los 70 (Bobbie’s Second World, Euro Borealis), sicodelia uptempo (Rapid i, 7th Dynamic Goo) o hovering al estilo Khruangbin (A Material Mistake), no hay nada que desechar. Brillante, adictivo, Qobuzissime. © Charlotte Saintoin/Qobuz
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Pop - Publicado el 20 de septiembre de 2019 | Verve Forecast

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El American dream es un tema aparentemente inagotable. Ya se aborde frontal o lateralmente, por un lado u otro, supone el carburante último de una verdadera horda de songwriters; y ello aunque alguno ni siquiera haya nacido ahí, en las Américas. Es el caso de J.S. Ondara. Porque este joven keniata, a quien su sello califica de «eslabón perdido entre Tracy Chapman y Michael Kiwanuka» (referencias evidentes pero ciertas), se ha sumado igualmente al carro. En 2013 Ondara se instalaba en casa de su tía de Minneapolis. Bares, clubs y calles se convierten, así, en escenario de las canciones de un chaval que hasta entonces no había salido de su Nairobi natal, canciones construidas a base de guitarra acústica con el objetivo, seguramente, de convertirse en el Bob Dylan del tercer milenio. En el Dylan de The Freewheelin’, su disco fetiche, junto al Nebraska de Springsteen… Pero, claro, si se hubiera limitado a clonar a esos colosos el asunto no tendría mayor interés. Y en Tales of America elude tal peligro. Porque J.S. Ondara dispone de una voz propia: es ese tono quejumbroso y una pizca andrógino lo que marca la diferencia. En cuanto a la instrumentación, se añaden las bienvenidas aportaciones, especialmente, del gran Andrew Bird, de Griffin Goldsmith (de Dawes) o de Joey Ryan (del dúo Milk Carton Kids). Para una América enfrentada, para un mundo más confuso que nunca, las canciones de J.S. Ondara son bastante más que simples apósitos. Suponen más bien poderosos bálsamos que atraviesan la piel del oyente y reconfortan su corazón. Un Qobuzissime, en cierto modo, necesario… © Marc Zisman/Qobuz
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Pop - Publicado el 20 de septiembre de 2019 | Columbia

Hi-Res Premios 4F de Télérama - Pitchfork: Best New Music - Qobuzissime
¡A todo el mundo le gusta el soul y el funk “vintage”! Pero aunque parece que aparecen herederos de Curtis Mayfield, Al Green, Prince, Sly Stone etc. todos los días, el verdadero interés parece limitado… Pero ya con solamente dos álbumes, el grupo Alabama Shakes ha mostrado su fuertemente original y tórrida versión de un funk de garaje sureño. ¿Su ingrediente secreto? Brittany Howard, esa cantante con un carácter y carisma XXL. Y con ese carisma se ha lanzado a realizar su primer e impresionante álbum a solo, que conserva los valores esenciales de los Alabama Shakes pero incorpora líneas menos convencionales, más originales. Howard firma aquí un disco de funk delirante y sicodélico, en las fronteras de lo experimental, como en History Repeats, con sus vivaces guitarras, sus ritmos irregulares y una voz alborotada.La nativa de Athens se rodea de un reducido grupo de músicos de confianza (Zac Cockrell, bajista de Alabama Shakes, y dos jazzmen curtidos y singulares, Robert Glasper al piano y teclados y Nate Smith a la batería). Es una base reducida pero rica a la vez, y sobre ella, Howard despliega su particular estudio acerca de sus referencias vitales. ¡Todo está aquí! La homosexualidad (Georgia), la muerte (el título del álbum, Jaime, es el nombre de su hermana mayor, que murió de cáncer a los 13 años, cuando Brittany tenía 8), la religión (He Loves Me), y el racismo, que ella misma, hija de una madre blanca y de un padre negro, ha sufrido (Goat Head relata esa mañana en la que su madre encontró las cuatro ruedas de su coche pinchadas y la cabeza cortada de una cabra en el banco del jardín). Es un disco que no deja indiferente. Las referencias e influencias de Howard son evidentes (Prince, Curtis, Sly), o eso parece, pero al final el resultado es de una gran originalidad. © Marc Zisman/Qobuz
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Alternativa & Indie - Publicado el 16 de agosto de 2019 | Human Season Records

Hi-Res Premios 4F de Télérama - Qobuzissime
¿Podría ser Dublín el epicentro de un nuevo terremoto post-punk? Siguiendo los pasos de Fontaines D.C. y Girl Band, con los que compartieron espacio de ensayo, ahora llegan estos 5 irlandeses de The Murder Capital para sumergirnos en su claustrofobia urbana. Son post-apocalípticos, furiosos, emocionados y emocionantes. Retomando códigos de Joy Division, The Cure o Fugazi, su primer álbum se titula When I Have Fears, como el famoso poema de John Keats. El frontman de la banda, James McGovern, lo tiene claro: “Sería facilísimo para nosotros escribir un álbum de 10 canciones punk a 170 bpm […] pero no podemos estar enfadados durante tanto tiempo, preferimos reflejar lo que está en nuestras cabezas.” Y así nos encontramos con romanticismo melancólico y explosiones furiosas a partes iguales, expresión de las preocupaciones socio-políticas de McGovern. La semilla de When I Have Fears parece haber sido un evento traumático: “Un amigo muy cercano se suicidó en febrero, y quisimos reflejar la negligencia del sistema irlandés con respecto a la salud mental. Ocurren muertes innecesarias debidas a esta falta de atención, y también por la deficiente inteligencia emocional de nuestra sociedad. Mi amigo simplemente no se podía permitir pagar la ayuda que necesitaba.”El barítono se inspira en la vasta tradición literaria de su país para construir un mordaz retrato de la juventud, a menudo plagada por una cultura de borrachera. Su mensaje queda subrayado por afiladísimos arreglos que rozan el minimalismo. Su simpleza contribuye a resaltar una sensación de urgencia en muchas de las canciones. Por lo demás, el hiperactivo batería Diarmuid Brennan –¡esos hi-hats!– en Don’t Cling To Life, o el piano y los sombríos gruñidos en The Street Adores Me Now demuestran que la banda es más que capaz de ir mucho más allá de los mimbres formales establecidos durante el revival post-punk de los primeros años 2000. When I Have Fears es un disco genuinamente dublinés, que trasciende la frialdad y la miseria sin abandonar nunca la sinceridad y la energía – un Qobuzissime contundente y sensible. © Alexis Renaudat / Qobuz
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Alternativa & Indie - Publicado el 19 de julio de 2019 | Mr Bongo

Hi-Res Premios Qobuzissime
Desde Anatolia, ¡una especie de samba lo-fi cantada en inglés, francés y turco! Con un programa intensamente colorido, Mantra Moderne está llamado a convertirse en álbum de culto en este verano de 2019. Esta banda sonora indie-world es el fruto del trabajo del dúo Kit Sebastian. El hombre-orquesta Kit Martin vive entre Londres y París, y es el autor de las canciones y de la interpretación instrumental en este álbum donde su cómplice Merve Erdem aporta la voz. La cantante de Estambul está también asentada en Londres. Parece que estos días las inesperadas fusiones estilísticas son una gran moda, y sin duda Mantra Moderne puede considerarse el portaestandarte de esta tendencia. Del tropicalismo brasileño al pop británico de los 60, de la psicodelia turca a la electrónica analógica, Kit Sebastian recorre las músicas del siglo XX como hicieron Stereolab, Broadcast o Khruangbin antes que ellos. El gabinete de curiosidades que es este álbum incluye todo tipo de instrumentos, tanto acústicos como electrónicos: tablas, darbukas, balalaika, oud, un órgano Farfisa, un Korg MS-20, … La pareja compone una sinfonía deliciosamente minimalista, algo maliciosa, y tan anclada en los 60… ¡El Qobuzissime más exótico del año! © Marc Zisman/Qobuz
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Alternativa & Indie - Publicado el 14 de junio de 2019 | Heavenly Recordings

Hi-Res Premios Qobuzissime
Miss Brown posa como perdida en mitad de una fábrica de color ocre. Muy visual, estupendo. No es de extrañar, esta joven artista norteamericana trabaja como ilustradora en la empresa MailChimp. «Es como tener dos trabajos a tiempo completo: el diseño y la música», según ha explicado. Y casi podemos imaginarla dando forma a sus temas en horario nocturno. Mattiel (pronúnciese Maa-Teel) Brown se pondrá su mono de trabajo y venga, a darle a la voz, a una voz de timbres agrestes y rugosos. Aspereza que, sin duda, algo tendrá que ver con los vastos campos de Georgia entre los que creciera, antes de trasladarse a la poblada Atlanta. Allí conoció a Randy Michael y Jonah Swilley, con los que comienza a componer lo que constituirán los cimientos de Satis Factory. Ellos se ocupan de la parte instrumental y ella de las letras.Y esa alquimia funciona a las mil maravillas. Los riffs enganchan (Je Ne Me Connais Pas) y las melodías suenan pegadizas, pero por encima de todo fascina esa personalidad con temperamento, como las que acostumbra a fichar el sello Burger Records. Personalidad que Mattiel contagia a un folk sesentero con aromas de surf pop y a un blues intemporal con elementos de soul vintage. Una mezcla muy equilibrada y trufada de referencias; de hecho, suele citar entre sus artistas favoritos a Screamin’ Jay Hawkins, Andre3000, Marc Bolan, The Staple Singers y Jack White. Un disco de lo más prometedor. © Charlotte Saintoin/Qobuz
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Alternativa & Indie - Publicado el 12 de abril de 2019 | Partisan Records

Hi-Res Premios 4F de Télérama - Qobuzissime
Apenas recuperados de Songs of Praise, primer Qobuzissime de los londinenses Shame, el ojo del huracán rock’n’roll se traslada ahora más al norte, a Dublín. Allá, una banda igualmente virulenta llamada Fontaines D.C., aprieta los dientes para demostrarnos que el actual revival postpunk tiene todavía más de un gancho, rodillazo, patada y directo al estómago que propinarnos. Y aunque el álbum de presentación de Fontaines D.C., Dogrel, se enraíce en territorios conocidos (The Fall, Joy Division, Gang Of Four, Public Image Ltd.), el abono es diferente. En primer lugar, por esa singularidad irlandesa que exuda este disco nostálgico de un Dublín de postal, desaparecido a causa de la globalización y la gentrificación. Dogrel termina, por lo demás, con Dublin City Sky, balada acústica alusiva a los viejos pubs y la Guinness bien tirada, y que parece salida de un disco de los Pogues, su grupo de referencia. Pero el combo de Grian Chatten tiene también la particularidad de venerar la literatura y la poesía tanto como el rock’n’roll y la folk music. De ahí esa constante sensación de estar escuchando un panfleto de puro y reivindicativo postpunk, pero nunca burdo. Ese es el punto fuerte de Dogrel, sonar culto sin parecerlo, agitado pero audible. En un posible hit como Big Chatten aúlla «my childhood was small, but I'm gonna be big» (mi infancia fue pequeña, pero voy a ser grande). Y precisamente eso, grandes, es lo que parece que Fontaines D.C. están destinados a ser muy pero que muy pronto… © Marc Zisman/Qobuz
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Alternativa & Indie - Publicado el 22 de marzo de 2019 | ATO Records

Hi-Res Premios Pitchfork: Best New Music - Qobuzissime
¡Qué pasada! Una jovenzuela londinense que dice haber aprendido a tocar imitando los acordes de The Libertines. En casa sonaban los discos de folclore turco de su papá y los de música clásica, Simon & Garfunkel y Cat Stevens que ponía mamá. Por otro lado, al parecer, su santísima trinidad pop está conformada por Nina Simone, Amy Winehouse y los Pixies. No tenemos más datos datos, pero así son las cosas. En todo caso, lo que podemos afirmar sin temor a equivocarnos es el que la música de Nilüfer Yanya se mueve desacomplejadamente entre el rock y el soul, con intensidad y cierta tendencia a la ironía. Y si Miss Universe, su primer álbum, destaca de entrada por algo es por la impecable asimilación de las citadas referencias, discos y épocas. Exquisitamente elaborado, incluye potentes canciones dotadas de estribillos imparables (In Your Head), baladas sensibles pero nada insípidas (Monsters Under the Bed), pop desarticulado (Paradise), R&B minimalista (Safety Net) y mil sorpresas más. Pero, sobre todo, Nilüfer Yanya demuestra una frescura nada habitual en los actuales orbes del pop y el rock. ¡Todo ese carisma musical, color vocal y madurez compositiva, con solo 23 años, se merece un Qobuzissime! © Marc Zisman/Qobuz