Los álbumes

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Chanson francesa - Publicado el 2 de junio de 2014 | Jacques Canetti Productions

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Chanson francesa - Publicado el 2 de noviembre de 2012 | Columbia

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Chanson francesa - Publicado el 1 de enero de 2002 | Universal Music Division Barclay

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World - Publicado el 23 de abril de 2001 | Mantra

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Chanson francesa - Publicado el 1 de enero de 1983 | Decca

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Es sabido el contexto trágico que rodeó la elaboración de este disco. Un contexto casi más célebre que el contenido del propio disco. Residente en las Islas Marquesas desde hacía años, Brel estaba ya muy enfermo cuando comenzó a pensar en el álbum, conciente de que iba a ser «el último». Una vez escritas las letras, volvió a París y encargó a su viejo amigo François Rauber la realización de los arreglos. Los ensayos tuvieron lugar en la rue de Verneuil, en casa de Juliette Gréco, y la grabación en los estudios Barclay, en septiembre de 1977, un año antes del fallecimiento de Brel. El autor-intérprete de Ne me quitte pas conocía, pues, la proximidad de su final durante el proceso de creación de Les Marquises, y de ahí su constante evocación de la muerte y de la vejez, como en las sublimes La Ville s’endormait y Vieillir, excitante tango donde insiste en que «la mort, cela n’est rien» [La muerte no es nada]. Jojo es otro ejemplo de emoción desatada, declaración de amor a un amigo muerto donde Brel se acompaña únicamente con su guitarra. Pero ese contexto fatídico no hace del presente repertorio una búsqueda espiritual o una sucesión de canciones dolientes. Brel sitúa a la humanidad por encima de la divinidad en Le bon dieu, precioso vals que transcurre a ritmo sosegado y sereno donde el acordeón de Marcel Azzola suena maravillosamente bien. El mismo sosiego respira Les Marquises y Voir un ami pleurer (donde destaca la sensibilidad pianística de Gérard Jouannest). El poeta se aparta igualmente del tono funesto en ciertos temas de letras políticamente comprometidas, como en la hagiográfica Jaurès o en Les Flamingants, donde carga violentamente contra el nacionalismo flamenco. El aspecto testamentario del álbum es, por tanto, relativo, y en ello reside uno de sus mayores atractivos. Y también, claro está, en el legendario y zumbón humor de su autor, que no podía faltar ni siquiera aquí, como demuestra por ejemplo Les Remparts de Varsovie, encantador bosquejo satírico. Pese a su enfermedad, Brel no había perdido un ápice de intensidad ni de socarronería, como se ve en Le Lion, fábula extravagante a medio camino de la samba y la música circense. © Nicolas Magenham/Qobuz