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Los álbumes

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Alternativa & Indie - Publicado el 22 de marzo de 2019 | ATO Records

Hi-Res Premios Pitchfork: Best New Music - Qobuzissime
¡Qué pasada! Una jovenzuela londinense que dice haber aprendido a tocar imitando los acordes de The Libertines. En casa sonaban los discos de folclore turco de su papá y los de música clásica, Simon & Garfunkel y Cat Stevens que ponía mamá. Por otro lado, al parecer, su santísima trinidad pop está conformada por Nina Simone, Amy Winehouse y los Pixies. No tenemos más datos datos, pero así son las cosas. En todo caso, lo que podemos afirmar sin temor a equivocarnos es el que la música de Nilüfer Yanya se mueve desacomplejadamente entre el rock y el soul, con intensidad y cierta tendencia a la ironía. Y si Miss Universe, su primer álbum, destaca de entrada por algo es por la impecable asimilación de las citadas referencias, discos y épocas. Exquisitamente elaborado, incluye potentes canciones dotadas de estribillos imparables (In Your Head), baladas sensibles pero nada insípidas (Monsters Under the Bed), pop desarticulado (Paradise), R&B minimalista (Safety Net) y mil sorpresas más. Pero, sobre todo, Nilüfer Yanya demuestra una frescura nada habitual en los actuales orbes del pop y el rock. ¡Todo ese carisma musical, color vocal y madurez compositiva, con solo 23 años, se merece un Qobuzissime! © Marc Zisman/Qobuz
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Alternativa & Indie - Publicado el 12 de abril de 2019 | Partisan Records

Hi-Res Premios 4F de Télérama - Qobuzissime
Apenas recuperados de Songs of Praise, primer Qobuzissime de los londinenses Shame, el ojo del huracán rock’n’roll se traslada ahora más al norte, a Dublín. Allá, una banda igualmente virulenta llamada Fontaines D.C., aprieta los dientes para demostrarnos que el actual revival postpunk tiene todavía más de un gancho, rodillazo, patada y directo al estómago que propinarnos. Y aunque el álbum de presentación de Fontaines D.C., Dogrel, se enraíce en territorios conocidos (The Fall, Joy Division, Gang Of Four, Public Image Ltd.), el abono es diferente. En primer lugar, por esa singularidad irlandesa que exuda este disco nostálgico de un Dublín de postal, desaparecido a causa de la globalización y la gentrificación. Dogrel termina, por lo demás, con Dublin City Sky, balada acústica alusiva a los viejos pubs y la Guinness bien tirada, y que parece salida de un disco de los Pogues, su grupo de referencia. Pero el combo de Grian Chatten tiene también la particularidad de venerar la literatura y la poesía tanto como el rock’n’roll y la folk music. De ahí esa constante sensación de estar escuchando un panfleto de puro y reivindicativo postpunk, pero nunca burdo. Ese es el punto fuerte de Dogrel, sonar culto sin parecerlo, agitado pero audible. En un posible hit como Big Chatten aúlla «my childhood was small, but I'm gonna be big» (mi infancia fue pequeña, pero voy a ser grande). Y precisamente eso, grandes, es lo que parece que Fontaines D.C. están destinados a ser muy pero que muy pronto… © Marc Zisman/Qobuz
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Alternativa & Indie - Publicado el 16 de agosto de 2019 | Human Season Records

Hi-Res Premios 4F de Télérama - Qobuzissime
¿Podría ser Dublín el epicentro de un nuevo terremoto post-punk? Siguiendo los pasos de Fontaines D.C. y Girl Band, con los que compartieron espacio de ensayo, ahora llegan estos 5 irlandeses de The Murder Capital para sumergirnos en su claustrofobia urbana. Son post-apocalípticos, furiosos, emocionados y emocionantes. Retomando códigos de Joy Division, The Cure o Fugazi, su primer álbum se titula When I Have Fears, como el famoso poema de John Keats. El frontman de la banda, James McGovern, lo tiene claro: “Sería facilísimo para nosotros escribir un álbum de 10 canciones punk a 170 bpm […] pero no podemos estar enfadados durante tanto tiempo, preferimos reflejar lo que está en nuestras cabezas.” Y así nos encontramos con romanticismo melancólico y explosiones furiosas a partes iguales, expresión de las preocupaciones socio-políticas de McGovern. La semilla de When I Have Fears parece haber sido un evento traumático: “Un amigo muy cercano se suicidó en febrero, y quisimos reflejar la negligencia del sistema irlandés con respecto a la salud mental. Ocurren muertes innecesarias debidas a esta falta de atención, y también por la deficiente inteligencia emocional de nuestra sociedad. Mi amigo simplemente no se podía permitir pagar la ayuda que necesitaba.”El barítono se inspira en la vasta tradición literaria de su país para construir un mordaz retrato de la juventud, a menudo plagada por una cultura de borrachera. Su mensaje queda subrayado por afiladísimos arreglos que rozan el minimalismo. Su simpleza contribuye a resaltar una sensación de urgencia en muchas de las canciones. Por lo demás, el hiperactivo batería Diarmuid Brennan –¡esos hi-hats!– en Don’t Cling To Life, o el piano y los sombríos gruñidos en The Street Adores Me Now demuestran que la banda es más que capaz de ir mucho más allá de los mimbres formales establecidos durante el revival post-punk de los primeros años 2000. When I Have Fears es un disco genuinamente dublinés, que trasciende la frialdad y la miseria sin abandonar nunca la sinceridad y la energía – un Qobuzissime contundente y sensible. © Alexis Renaudat / Qobuz
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Alternativa & Indie - Publicado el 8 de marzo de 2019 | Alice Phoebe Lou

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Con su larga melena rubia y cara de malas pulgas, la imagen de Alice Phoebe Lou irradia fuerza. Pero aún más refulgente es esa voz cristalina que se desliza entre unos agudos y graves etéreos con desconcertante facilidad. Nacida en Ciudad del Cabo, en la costa sudeste sudafricana, la chica cambiaría sus claros horizontes por los grises cielos berlineses. La había fascinado la capital alemana tras un viaje que la había llevado también a París y Amsterdam, decidiendo por entonces vivir de su música a cualquier precio. Antes de lanzar su primer álbum, Orbit (2016), sobria mezcla de jazz y folk, la artista trotamundos ya contaba con una amplia experiencia a sus espaldas, curtida por mil y un recitales en compañía de su guitarra, tanto en la calle como en los bares de Mauerpark o de la Warschauer Strasse. «No rules, no rules», espeta en Something Holy, su credo al mismo tiempo vital y musical. Y en la línea de Orbit, este segundo disco vuelve a trasladarnos a su universo privado, hecho de unas ensoñaciones folk, blues y jazz de tonos intensos. Privilegiando el fulgor de su voz, las diez pistas de Paper Castles conforman un trabajo compacto pero ingrávido, con la colaboración de iridiscentes sonoridades sintetizadas, aunque no conviene olvidar esas texturas mesuradas de bajo, guitarra o xilofón (Ocean), los aéreos desarrollos vocales y notas expiradas (Fynbos) o la producción impresionista y favorecedora de tempos lents (Galaxies). Y es que todo parece tocado por el toque elegante de Alice. Una maravilla. © Charlotte Saintoin/Qobuz
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Alternativa & Indie - Publicado el 19 de julio de 2019 | Mr Bongo

Hi-Res Premios Qobuzissime
Desde Anatolia, ¡una especie de samba lo-fi cantada en inglés, francés y turco! Con un programa intensamente colorido, Mantra Moderne está llamado a convertirse en álbum de culto en este verano de 2019. Esta banda sonora indie-world es el fruto del trabajo del dúo Kit Sebastian. El hombre-orquesta Kit Martin vive entre Londres y París, y es el autor de las canciones y de la interpretación instrumental en este álbum donde su cómplice Merve Erdem aporta la voz. La cantante de Estambul está también asentada en Londres. Parece que estos días las inesperadas fusiones estilísticas son una gran moda, y sin duda Mantra Moderne puede considerarse el portaestandarte de esta tendencia. Del tropicalismo brasileño al pop británico de los 60, de la psicodelia turca a la electrónica analógica, Kit Sebastian recorre las músicas del siglo XX como hicieron Stereolab, Broadcast o Khruangbin antes que ellos. El gabinete de curiosidades que es este álbum incluye todo tipo de instrumentos, tanto acústicos como electrónicos: tablas, darbukas, balalaika, oud, un órgano Farfisa, un Korg MS-20, … La pareja compone una sinfonía deliciosamente minimalista, algo maliciosa, y tan anclada en los 60… ¡El Qobuzissime más exótico del año! © Marc Zisman/Qobuz
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Alternativa & Indie - Publicado el 14 de junio de 2019 | Heavenly Recordings

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Miss Brown posa como perdida en mitad de una fábrica de color ocre. Muy visual, estupendo. No es de extrañar, esta joven artista norteamericana trabaja como ilustradora en la empresa MailChimp. «Es como tener dos trabajos a tiempo completo: el diseño y la música», según ha explicado. Y casi podemos imaginarla dando forma a sus temas en horario nocturno. Mattiel (pronúnciese Maa-Teel) Brown se pondrá su mono de trabajo y venga, a darle a la voz, a una voz de timbres agrestes y rugosos. Aspereza que, sin duda, algo tendrá que ver con los vastos campos de Georgia entre los que creciera, antes de trasladarse a la poblada Atlanta. Allí conoció a Randy Michael y Jonah Swilley, con los que comienza a componer lo que constituirán los cimientos de Satis Factory. Ellos se ocupan de la parte instrumental y ella de las letras.Y esa alquimia funciona a las mil maravillas. Los riffs enganchan (Je Ne Me Connais Pas) y las melodías suenan pegadizas, pero por encima de todo fascina esa personalidad con temperamento, como las que acostumbra a fichar el sello Burger Records. Personalidad que Mattiel contagia a un folk sesentero con aromas de surf pop y a un blues intemporal con elementos de soul vintage. Una mezcla muy equilibrada y trufada de referencias; de hecho, suele citar entre sus artistas favoritos a Screamin’ Jay Hawkins, Andre3000, Marc Bolan, The Staple Singers y Jack White. Un disco de lo más prometedor. © Charlotte Saintoin/Qobuz
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Alternativa & Indie - Publicado el 22 de marzo de 2019 | Sub Pop Records

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Su imagen resulta de lo más misteriosa. Tocado con un Stetson, antifaz en los ojos y velo de flecos que le cubre la boca, Orville Peck parece una especie de vengador enmascarado, disfrazado, embozado, inidentificable, presto a sumarse a las filas de ilustres personajes como Daft Punk, Cascadeur, The Residents, MF Doom o SBTRKT. Nuestro hombre tiene, pues, el aspecto de un cow-boy escapado de alguna pesadilla de David Lynch, como si se tratara de una versión improbable del Llanero Solitario, ese personaje de ficción nacido en 1933 en un folletín radiofónico y protagonista quince años más tarde de una serie televisiva, verdadero icono de la cultura pop norteamericana… Y cuando por fin abre la boca, se descubre una voz de crooner de acentos intemporales y tonalidades de Elvis, Roy Orbison, Chris Isaak, Lloyd Cole y Marlon Williams. Una acariciadora voz de lover inveterado, de cuyos efectos Orville Peck, con todo, no llega a abusar. En Pony, su primer álbum Qobuzissime, editado por el estupendo sello Sub Pop, este misterioso artista nacido no se sabe dónde y de edad desconocida, encadena unas desarticuladas baladas románticas con las más oníricas elegías. Unas canciones enormes envueltas en una producción caracterizada por la reverberación, las guitarras twang, las baterías algodonosas y la steel-guitar impresionista. Como si el country y el shoegaze se amalgamaran para gozar de una tórrida noche de amor. Corazones rotos, moteles desérticos, autopistas infinitas y paisajes de western desteñido; he aquí un bonito disco que deja entrever una imaginería fascinante pintada por ese dotado artista que es Orville Peck. Para sumergirnos en ella bastará con cerrar los ojos y soñar escuchando estas canciones. © Marc Zisman/Qobuz

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