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Artistas similares

Los álbumes

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Pop - Publicado el 12 de junio de 2020 | Blue Note Records

Hi-Res
A veces se producen malentendidos en torno a Norah Jones. Existe un cierto cliché que considera a la tejana sólo una agradable cantante de jazz ligero cuyos discos sirven de música de fondo indolora para veladas de ejecutivos limpios y ordenados. Pero en sus eclécticas composiciones, interpretaciones y colaboraciones obviamente ha demostrado ser mucho más interesante que esta idea de ella. Y este álbum de 2020 es otra ilustración de su complejidad. Y como suele ocurrir con Norah Jones, Pick Me Up Off the Floor no es realmente jazz, ni pop, ni blues, ni country, ... Su música apátrida está principalmente al servicio de las canciones, como estas que dejó de lado tras sesiones con Jeff Tweedy de Wilco, Thomas Bartlett, Mavis Staples, Rodrigo Amarante y algunos otros, y que componen su nuevo trabajo.El resultado no es, sin embargo, un mero collage. Todas las composiciones son llevadas por un groove más bien suave (presente en seis de los 11 temas del disco, con la batería de Brian Blade haciendo milagros de delicadeza) y un estilo apagado que se mueve entre la poesía pura y la realidad. “Son todas ellas canciones muy fuertes de los últimos dos años, que no había publicado antes. Y me enamoré de ellas, escuchando las mezclas crudas en mi teléfono mientras paseaba a mi perro. Se me quedaron impresas en la cabeza y me di cuenta de que todas tenían una conexión surrealista entre ellas. Como un sueño loco que tenía lugar en algún lugar entre Dios, el diablo, el corazón, el país, el planeta y yo.” Rara vez Norah Jones había cantado con tanta profundidad como en I’m Alive, donde habla de la resistencia de las mujeres, o en How I Weep, donde canta acerca de la pérdida y el dolor con una gracia incomparable. © Marc Zisman/Qobuz
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Jazz contemporáneo - Publicado el 12 de junio de 2020 | Blue Note

Hi-Res
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Jazz vocal - Publicado el 19 de junio de 2020 | Blue Note Records

Hi-Res
Thomas Dutronc deja de lado (un poco) su guitarra manouche para este álbum en el que rinde homenaje a los clásicos de la chanson francesa, que susurra en francés o en inglés, a la manera de un sensible crooner. Como indica el título del disco, el hijo de Françoise Hardy y Jacques Dutronc se inspira aquí en un repertorio bastante especial: el de los éxitos franceses que han dado la vuelta al mundo. Todas las épocas están representadas, lo que demuestra que el éxito internacional de la chanson francesa es un fenómeno profundamente duradero. Esta asombrosa colección de canciones incluye desde Charles Trenet (La Mer) y Daft Punk (Get Lucky) hasta Jacques Brel (If You Go Away), Édith Piaf (La Vie en rose) y Claude François (My Way). Dutronc no duda en atenerse al estereotipo de la suave y romántica canción francesa, imbuida de una despreocupada alegría de vivir y acunada por un suave color jazzístico. Para conseguir esto último, Dutronc llamó a grandes nombres del género: Eric Legnini en los teclados, Rocky Gresset en la guitarra y Deni Benarrosh en la batería.Producida por Jay Newland (Norah Jones, Paul Simon, Stevie Wonder), Frenchy tiene una especie de “pátina” que no sólo resulta amable, sino también muy llamativa porque las colaboraciones que incluye el álbum son como si estuviéramos en una impresionante plaza VIP. Citemos a Diana Krall e Iggy Pop en C’est si bon o a Stacey Kent en Un Homme et une Femme. Ésta demuestra que es a menudo a través del cine como ciertas canciones han adquirido fama internacional. También es el caso de Air’s Playground Love, cantado aquí en dúo con la cantante de jazz surcoreana Youn Sun Nah. En cuanto a las versiones de Minor Swing y All for you (Django Reinhardt), demuestran que incluso cuando Thomas Dutronc aleja su tendencia gitana por un momento, ésta vuelve a todo galope. © Nicolas Magenham/Qobuz     
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Alternativa & Indie - Publicado el 18 de junio de 2020 | Dead Oceans

Hi-Res Premios Pitchfork: Best New Music
Phoebe Bridgers, californiana de 25 años, confirma con este segundo álbum todo lo bueno que pensábamos de ella, en una vena indie folk ultrasensible teñida de psicodelia. Punisher, el tema que da título al álbum, es un vibrante homenaje a Elliott Smith, el inmenso cantautor y figura de culto de la escena indie. En esta canción encontramos la atmósfera melancólica de los suburbios americanos, a través de las palabras de Bridgers, “When the speed kicks in, I go to the store for nothing, and walk right by the house where you lived with Snow White…” (Cuando la velocidad se dispara, voy a la tienda para nada, y paso por la casa donde viviste con Blancanieves...). Sobre Smith, Phoebe Bridgers dice: “Si me encuentro con alguien a quien no le gusta Elliott Smith, me temo que simplemente no tenemos nada de que hablar...”. El resto del álbum se mantiene en ese tono de melancolía a flor de piel. Y cuando una canción suena más alegre o al menos alegre al oído, la letra aparece aún más cargada de una tristeza contenida pero tenaz. Este es el caso de Chinese Satellite, donde Bridgers busca en la noche estrellas que no están allí, y termina mirando al cielo, sin sentir la más mínima sensación... Este álbum es un largo paseo por las calles oscuras de la noche, pero siempre hay una luz frágil. La luz de la voz de Bridgers. Una voz con la que se puede contar. © Yan Céh/Qobuz
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Chanson francesa - Publicado el 26 de junio de 2020 | Polydor

Hi-Res
Después de su díptico argentino (Palermo Hollywood en 2016 y Volver en 2017), se esperaba a Benjamin Biolay en el punto de inflexión. En la encrucijada entre el rock impetuoso y el pop orquestal sofisticado, la pista Idéogrammes ilustra con precisión el estado de ánimo del cantante. Como a un piloto de Fórmula 1, a Biolay le gusta ponerse en peligro, tanto a través de letras íntimas como de música atrevida, mezclando brillantemente varias influencias. “En un Gran Premio, pasas por todas las emociones a una velocidad fenomenal”, dice el cantante. Con sus letras que evocan la muerte y su radiante música (tanto en la melodía como en los arreglos), la canción Grand Prix es el símbolo de este enfoque en suscitar emociones. Escrita mucho antes de que se concibiera el álbum (en 2014, poco después del fatal accidente de Jules Bianchi en el Gran Premio de Suzuka en Japón), también hace una sutil alusión a Françoise Hardy, que actuó en la película Grand Prix (1966) de John Frankenheimer.Además, encontramos todas las obsesiones de Biolay: la ruptura en Vendredi 12 y su suave ironía, la nostalgia en Interlagos (Saudade) (tema llamado así por el circuito brasileño de Fórmula 1), el paso del tiempo en la melancólica La roue tourne, el deseo de ternura y euforia en Où est passé la tendresse?... El álbum hace esta otra pregunta: Comment est ta peine? Esta referencia a How Deep is Your Love de The Rapture describe perfectamente la persona de Biolay - el romántico autodestructivo rozando el fondo, sin llegar a tocarlo realmente (“Comment est ta peine? / La mienne est comme ça / La mienne est comme ça / Faut pas qu’on s’entraîne / À toucher le bas”). Finalmente, mencionemos las discretas intervenciones de tres actores muy queridos por él: Anaïs Demoustier en Papillon noir y Comment est ta peine?, Chiara Mastroiani en La roue tourne y Visage pâle y Melvil Poupaud en Interlagos. En cuanto a la imprescindible Keren Ann, aparece en Souviens-toi l’été dernier. © Nicolas Magenham/Qobuz
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Alternativa & Indie - Publicado el 26 de junio de 2020 | Dead Oceans

Hi-Res
Aún en el sello Dead Oceans, Khruangbin acaba de lanzar su álbum Mordechai, que se convertirá sin duda en uno de los discos insignia de 2020. Khruangbin (que significa “avión” en tailandés y que eligieron simplemente diciendo “a nadie le va a importar") es un trío de Texas en el que Laura Lee, en la voz y el bajo, juega un papel esencial. Los otros dos miembros, Mark Speer y Donald Johnson, se conocieron en Houston en una iglesia metodista donde el primero tocaba la guitarra y el segundo el órgano. La fascinación por Oriente Medio los llevó hasta Laura, y después de una gira en la que Speer y Lee telonearon a Bonobo, los tres decidieron tocar en un granero en Burton, un pequeño pueblo de 300 habitantes. Allí, estos insaciables exploradores grabaron el extraordinario álbum The Universe Smile Upon You, que se basaba en el funk tailandés de los años 60 e incluye largos pasajes instrumentales psicodélicos, y después hicieron Con Todo El Mondo, con sus sonidos caribeños y armonías de Oriente Medio. Al examinarlos más de cerca, su nombre parece apropiado, ya que Khruangbin vuela de un lugar a otro a una velocidad desconcertante. Para su tercer álbum, el trío va a toda velocidad. Menos hipnótico que el primero, menos ecléctico que el segundo, pero aún así de una enorme profundidad en la investigación del sonido. Mordechai le da un lugar de honor a su cantante, cuya voz apagada reverbera en los diez temas. Desde la española Pelota y sus aromas de rumba y el pop-funk de Time (You And I) hasta el jazz-dub de One to Remember, desde África hasta Corea pasando por Pakistán… Sería inútil etiquetar la riqueza musical de este trabajo, solo apreciable en toda su dimensión al escucharlo al completo. Esculpida por el bajo, alimentada por sonidos de todo el mundo, la atmósfera tan peculiar creada por Khruangbin es la reina del álbum, primordial, siempre flotante. Mordechai es, para Khruangbin, “una celebración de Houston, la ciudad ecléctica que nos ha nutrido, y un nexo cultural donde se puede escuchar country, zydeco, trap, u ópera de vanguardia en una misma noche”. © Charlotte Saintoin/Qobuz
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Jazz - Publicado el 12 de junio de 2020 | Nonesuch

Hi-Res
Pandemia, confinamiento y distanciamiento físico son el punto de partida y de llegada de este álbum de piano solo que Brad Mehldau obviamente no había planeado. El impacto de esta situación tan extraordinaria llega hasta los títulos de las composiciones de este Suite: April 2020 (waking up, stepping outside, keeping distance, stopping, listening: hearing, remembering before all this, uncertainty, the day moves by…) e incluso hasta la portada del disco, un texto de su mano, como la hoja de ruta explicativa de un ejercicio que finalmente es más estimulante que el adormecimiento de la mente. Suena fascinante el piano de Mehldau, incluso más refinado que de costumbre. Como si cada nota cuestionara su propia razón de ser. Una atmósfera que da a las improvisaciones del pianista una simplicidad sin precedentes, una virginidad surrealista. La sencillez, sin duda, de haberse encontrado, como nunca antes, con su familia en las tareas y placeres básicos de la vida cotidiana, como escribe en la portada. Para concluir este paréntesis, que parece ser un paseo interior, Mehldau realiza tres versiones: Don’t Let It Bring You Down de Neil Young, una canción que le ha servido habitualmente de apoyo, State of Mind de Billy Joel, que es una carta de amor a Nueva York, que sufrió mucho durante la epidemia y a la que considera su hogar aunque ya no viva allí, y el estándar Look for the Silver Lining, que de forma tranquilizadora, cálida y esperanzadora cierra esta secuencia durante la cual el planeta dejó de girar, o casi. © Marc Zisman/Qobuz
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Pop - Publicado el 26 de junio de 2020 | Virgin EMI

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Jazz - Publicado el 10 de julio de 2020 | Nonesuch

Hi-Res Libreto
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Alternativa & Indie - Publicado el 12 de junio de 2020 | Caroline International (S&D)

Hi-Res Premios Qobuzissime
Con To Love Is To Live, Jehnny Beth pone por primera vez su propio nombre en la portada de un álbum, a pesar de su ya larga carrera. Antigua mitad del dúo John & Jehn, revelada como cantante del grupo Savages, ha aparecido con Gorillaz (We Got the Power), cantado a dúo con Julian Casablancas de The Strokes (Boy/Girl), interpretado películas (Un Amour impossible de Catherine Corsini y Kaamelott de Alexandre Astier) y ejercido como periodista / presentadora de radio (Start Making Sense para Beats 1) y presentadora de televisión (Echoes en Arte). Sin olvidar C.A.L.M.: Crimes Against Love Memories, una colección de cuentos eróticos ilustrados con fotos de Johnny Hostile. Esta riqueza, ya sea estilística, sónica, emocional o contextual, está en el corazón de este To Love Is To Live. Para este exigente y complejo viaje, Jehnny Beth confió la producción y gran parte de la instrumentación a Atticus Ross, Flood y Johnny Hostile. Tres cómplices para esculpir una fascinante alianza entre post-punk, new wave industrial, cold wave electrónica, bandas sonoras reales de películas falsas y rock visceralmente oscuro. Una aleación entre tierras de contrastes a la que la francesa también ha invitado a Romy Madley Croft de The xx, al actor Cillian Murphy y a Joe Talbot, cantante de Idles...Como en la meteorología de un mes de abril, con todos sus contrastes, pasamos aquí del ultra-violento punk industrial en How Could You, a dúo con Talbot, a una balada de ensueño, French Countryside, sostenida por un sensual piano que interpreta por la propia Beth. A pesar de este eclecticismo, To Love Is To Live tiene mucha coherencia. Parecen fotos de Polaroid de un mundo complejo, lleno de tensiones, incertidumbres y preguntas sobre la identidad sexual, el extremismo e incluso el futuro del mundo. Instantáneas que Jehnny Beth ha construido a su propia imagen y semejanza, tan fuerte e impresionante como la portada diseñada por Tom Hingston (que había firmado, por ejemplo, la portada de Mezzanine de Massive Attack). Pero resulta todo sobre todo muy humano. La primera canción del álbum se llama I Am. La que lo cierra, Human. El círculo se cierra: “Soy humano”. © Marc Zisman/Qobuz
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Alternativa & Indie - Publicado el 26 de junio de 2020 | Polydor Records

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Country - Publicado el 3 de julio de 2020 | Legacy Recordings

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Jazz - Publicado el 26 de junio de 2020 | ECM

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Alternativa & Indie - Publicado el 26 de junio de 2020 | Columbia

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Clásica - Publicado el 19 de junio de 2020 | Sony Classical

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Alternativa & Indie - Publicado el 12 de junio de 2020 | Tricki-Woo Records

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Blues - Publicado el 26 de junio de 2020 | Reprise

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Si bien la larga amistad entre Eric Clapton y B.B. King se inició con un encuentro casual y una subsiguiente sesión de jam en 1967, la idea de grabar en colaboración sólo cristalizó durante las sesiones para el álbum de King Deuces Wild de 1997. El disco resultante, Riding with the King de 2000, es un acontecimiento estelar gracias a un abundante y rico material y a un sólido elenco de soporte que incluyó a Jimmie Vaughan, Joe Sample y Steve Gadd. Junto con canciones con el sello de King, como la ardiente "Three O' Clock Blues", King y Clapton se inspiran en el guitarrista Big Bill Broonzy (un acústico "Key to the Highway") y el pianista de Chicago Maceo Merriweather (el lento "Worried Life Blues"). Hasta los temas ajenos al blues están interpretados con una rica sutileza propia de la maestría musical consumada de estos iconos de la guitarra. © TiVo
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Rock - Publicado el 26 de junio de 2020 | InsideOutMusic

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Reggae - Publicado el 12 de junio de 2020 | UMC (Universal Music Catalogue)

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Punk - New Wave - Publicado el 3 de julio de 2020 | Duchess Box Records

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Unos pocos segundos de Freier Geist son suficientes para que Sofía Portanet nos traslade de 2020 a 1980. Con su álbum de debut, la cantante alemana, que en esa época aún no vivía –nació a finales de 1989– firma una obra que reaviva la llama de la Neue Deutsche Welle. Era una época en la que Nina Hagen reinaba sobre la Europa de la new wave y el post-punk con locura y energía, y en la que Kraftwerk ampliaba enormemente su audiencia. Era el momento de los ritmos marciales de D.A.F., los delirios románticos de Kate Bush, Toyah y Lene Lovich, y los desfases pop de Falco o de Les Rita Mitsouko. Todo artistas muy apreciados por Sofia Portanet, nacida en Kiel, que creció en París y que ahora vive en Berlín. Cantando en alemán, en inglés y en francés, también reivindica la herencia de algunas grandes voces que mezclan el cine, el teatro y el cabaret, como Ingrid Caven o Hildegard Knef. Al final, a pesar de esta avalancha de referencias, su encantador Freier Geist encuentra el equilibrio perfecto entre la nostalgia de los años 80, que ella asume o incluso afirma, y los toques más modernos. Sobre todo, es el vigor que le da a su proyecto lo que lo hace tan embriagador. © Marc Zisman/Qobuz