No dedicaron más que siete años a los estudios de grabación. Pero su extraordinaria herencia permanece inalterable. Los Beatles son un caso único dentro de la historia de la música pop(ular). Un reflejo sonoro de los sesenta, era de grandes cambios. Con los Fab Four –ayudados por Bob Dylan al otro lado del Atlántico– el rock abandona su adolescencia e insustancialidad para entrar en la edad adulta. Esos cuatro ingenuos melenudos, salidos de un Liverpool gris pero efervescente, se transformarían en artistas sin igual. Sus vidas transcurren en paralelo a su discografía.

Please Please Me (1963)

Please Please Me, primera piedra del edificio discográfico de los Beatles –en formato larga duración – salió el 22 de marzo de 1963. Algún single editado pocos meses antes habia anunciado el comienzo de la Beatlemanía, cuyas dimensiones nadie podía imaginar… Una entrada en materia para la que el tándem Lennon/McCartney escribe ocho canciones originales, que se completan con seis versiones de temas de rhythm’n’blues y soul, géneros a los que eran muy aficionados. Un repertorio con el que los Fab Four se presentan en pequeños clubs de Hamburgo y Liverpool y que dominaban como nadie. Temas como I Saw Her Standing There, Please Please Me, P.S. I Love You y, en especial, Love Me Do, son perfectas perlas de pop, completamente originales e innovadoras. Una música que bebe de las fuentes del rhythm’n’blues, los girl groups y el rock’n’roll del otro lado del Atlántico. Pero también encontramos aquí esa rompedora relectura del Twist & Shout de Phil Medley y Bert Berns, canción popularizada un año antes por los Isley Brothers y de la cual los cuatro ingleses plasman la versión definitiva. Fresco, auténtico, intenso y personal, he aquí un primer disco antológico que siete meses después de su lanzamiento seguía ocupando el puesto número uno de los charts británicos…


With The Beatles (1963)

¡Qué portada! La soberbia fotografía en blanco y negro salida de la cámara de Robert Freeman es verdaderamente un imprescindible de la iconografía pop… Grabado solo cuatro meses después de su primer álbum Please Please Me, With The Beatles aparece en noviembre de 1963, en cierto modo a manera de prolongación de la anterior entrega. Un segundo trabajo en estudio que reúne siete canciones del tándem Lennon/McCartney (y no de las peores, como atestigua All My Loving), una de George Harrison (Don’t Bother Me) y seis versiones, mayormente de rock’n’roll vintage y de ese soul y rhythm’n’blues especialidad del sello Motown. Con sus nuevos instrumentos, sus voces dobladas y un eclecticismo general, With The Beatles nos muestra a una joven banda que desea apartarse progresivamente de la influencia de los grandes para configurar su propio universo musical. De esta forma las canciones originales del disco, sin alcanzar por supuesto el nivel de las de años siguientes, revelan que los Beatles eran ya unos avanzados a su tiempo.


A Hard Day’s Night ((1964)

Banda sonora del film epónimo dirigido por Richard Lester (en castellano, Qué noche la de aquel día), A Hard Day’s Night marca una primera vez para los Beatles: en este tercer disco publicado a comienzos del verano de 1964, ¡John Lennon y Paul McCartney componen todas las canciones, sin incluir ninguna versión! ¡Y qué canciones! Can’t Buy Me Love, A Hard Day’s Night, I Should Have Known Better... el nivel es altísimo y los exitosos singles que se suceden consolidan un poco más la identidad musical y artística de una formación que pasa del estatuto de icono nacional al de internacional. Cada surco de este disco de pop, un pop en plena transformación, suena fascinante. Las melodías, ciertamente irresistibles, se imbrican con unas guitarras efervescentes de la manera más espontánea y dichosa, disparando hasta las nubes el gozo del aficionado. Hard Day’s Night representa al mismo tiempo la quintaesencia del «sonido Beatles» del primer periodo. E incluso en baladas como And I Love Her los escarabajos dejan entrever una madurez musical ya fascinante… Cuánta felicidad musical.


Beatles for Sale (1964)

A tiempo para convertirse en perfecto regalo navideño, Beatles For Sale llega a las tiendas el 4 de diciembre de 1964, en un momento en que los Fab Four son ya ídolos planetarios. El ritmo que se les impone resulta, con todo, inhumano. El grupo se ve forzado contractualmente a grabar dos álbumes al año y programas televisivos sin cesar, además de a encadenar una giras maratoniana tras otra: ¡la Beatlemanía alcanza así grados superlativos! Las consecuencias de tanta locura asoman por tanto en este cuarto disco que contiene seis versiones (Carl Perkins, Buddy Holly, Chuck Berry, Lieber & Stoller…) y ocho canciones originales. John, Paul, George y Ringo nos miran con caras taciturnas desde la portada y ofrecen títulos tan explícitos como I’m A Loser, Baby's In Black, I Don't Want To Spoil The Party o No Reply, pertenecientes a unos temas bastante melancólicos e incluso sombríos. Los Beatles, en cierta forma, han llegado (casi) a la madurez…

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