Paolo Fresu es un río. De elegancia. De música. De ideas sonoras. De registros. Y, sobre todo, de encuentros. Aunque su nombre aparece en más de 300 álbumes, cada uno más variado que el anterior, el trompetista sardo siempre ha sido un artesano. Un artesano que nos regala un jazz lírico, refinado y elegante, ¡escandalosamente elegante! Con motivo de su 60 cumpleaños, que celebrará el 10 de febrero de 2021, hacemos un recorrido por diez álbumes, seleccionados –muy subjetivamente– de entre su vasta discografía...

Inner Voices (1986)

Para el segundo álbum de su sexteto, publicado en 1986 en el sello Splasc(h), Paolo Fresu colabroró con un tal Dave Liebman. El saxofonista y flautista de Brooklyn, cuyo nombre aparece en cientos de discos (algunos de ellos de Miles Davis), debió de ser tomado por sorpresa y estimulado por el joven grupo de italianos que lo recibió en Cerdeña. El pianista Roberto Cipelli, el contrabajista Attilio Zanchi, el baterista Ettore Fioravanti, el saxofonista Tino Tracanna y Fresu integran las acrobacias de Liebman en su enfoque ultramelódico del jazz; acrobacias probablemente estimuladas por la frescura de la música que ofrecen sus anfitriones. Un post-bop que ciertamente hace referencia a los clásicos (su versión de Reflections de Thelonious Monk, la única versión incluida en el disco, es magnífica), pero que también tiene una vitalidad que impide que el género se repliegue sobre sí mismo o se apoye en la semántica de sus predecesores. En este escenario transalpino de los 80, Fresu ya destaca como gran catalizador. Nunca es un líder dictatorial, sino que muestra su atracción por intercambiar y compartir. Son los inicios de un gran melodista virtuoso, siempre curioso y constantemente abierto al mundo que le rodea.

Night on the city (1995)

Es absolutamente necesario volver a este magnífico álbum, grabado en Milán en mayo de 1994. Fue casi una casualidad, porque Night on the City –editado por Owl, el sello del productor Jean-Jacques Pussiau– recoge en realidad unas horas de una sesión nocturna que había sido programada para otro disco. Casi de inmediato, Paolo Fresu y sus amigos de siempre (el bajista Attilio Zanchi, el baterista Ettore Fioravanti, el pianista Roberto Cipelli y el saxofonista Tino Tracanna) se lanzan a una larga balada que dura unos cincuenta minutos. Cada músico ha traído un material más bien suave, que invita a improvisar durante toda la noche en un ambiente apagado. El entendimiento es óptimo, los intercambios son siempre amistosos y en las improvisaciones manejan la tradición con gusto. Porque es la tradición la que anima este álbum. A menudo hemos bromeado con Fresu sobre la herencia del sonido de Miles Davis que su música suele recordar. Pero aunque la conexión es evidente, ¡Fresu sigue siendo Fresu! Aquí, en particular, puede recordar a veces al Miles de los años 50 (especialmente el de Kind of Blue), pero el sonido es claramente europeo. O incluso mediterráneo. Night on the City puede tener todos los componentes de una oda a la noche y los estereotipos que ésta puede transmitir, pero también es un álbum solar, casi ardiente. Un álbum que sitúa al trompetista, en ese momento de 33 años, en la vanguardia de la escena del jazz moderno.

Shades of Chet (1999)

Un álbum muy simbólico, en más de un sentido. En primer lugar, es un disco que continúa el legado de Chet Baker, una de las grandes influencias de Paolo Fresu. También es un álbum firmado a medias con otro pionero igualmente influyente: Enrico Rava. Porque si los fantasmas de Miles y Chet se pasean a menudo por la música de Fresu, el de Rava nunca está lejos... Diez años después de la muerte del músico estadounidense, Shades of Chet le rinde un homenaje respetuoso y reflexivo. El repertorio, aunque ofrece algunos temas imprescindibles (My Funny Valentine en primer lugar), no actúa como bisagra del disco porque, como escribe Fresu en las notas de presentación citando a Chet Baker, lo importante no es lo que tocas sino cómo lo tocas. Rava, unas líneas después, nos recuerda que el sonido puro de Chet era una emanación de su alma. Una vez que el escenario está preparado, los dos trompetistas (apoyados por un trío impecable: el pianista Stefano Bollani, el baterista Roberto Gatto y el contrabajista Enzo Pietropaoli) sólo tienen que hacer malabares con la semántica del difunto artista, sin perder nunca el ritmo. El quinteto transalpino nunca trata de alterar los códigos, sino de exaltarlos. Es en esta elegancia donde explota el virtuosismo del tándem. Como en la hermosa reinterpretación de Anthropology de Charlie Parker, un impecable tango con flugelhorn y trompeta. Un homenaje que, al escucharlo, revela la poesía del artista y su gran profundidad emocional.

Things (2006)

La portada de Things habla por sí misma... La imagen de un cajón en el que se encuentran y chocan objetos del pasado y del presente, recuerdos prácticos, inútiles o fetiches, vestigios de un viaje o de un encuentro... Este es probablemente el material que inspiró a Paolo Fresu y Uri Caine para este álbum. El trompetista sardo y el pianista (acústico y eléctrico) de Filadelfia han coincidido varias veces, tanto en el escenario como en el estudio. Publicado en 2006 en Blue Note, Things es la primera instantánea del dúo. El cofre del tesoro del que sacan su repertorio contiene una mezcla de canciones originales, estándares eternos (Everything Happens To Me, Dear Old Stockholm, I Loves You, Porgy...), canciones populares italianas (E se domani) e incluso joyas clásicas (el madrigal de Monteverdi Si dolce è il tormento). Partituras que juegan con los contrastes... La complicidad del dúo es inédita, casi telepática, y la fusión de sus instrumentos es mágica. El enfoque minimalista de Fresu y Caine arroja una luz original, poco convencional, incluso sobre los estándares que han elegido, clásicos a menudo venerados en versiones de lujo. Pero nunca se duermen en los laureles, y en seis ocasiones puntean sus intercambios con breves interludios electrónicos, de menos de un minuto de duración. Estos sorprendentes y nunca excesivos paréntesis acentúan el encanto de sus intercambios. Paolo Fresu y Uri Caine volverían en 2009, de nuevo en Blue Note, con el álbum Think, concebido con el Alborada String Quartet; y de nuevo, siete años después, en Two Minuettos, grabado en directo en el Teatro dell’Elfo de Milán para Tǔk Music, el sello del trompetista.

Chiaroscuro (2009)

Otro encuentro añadido a la colección de Paolo Fresu: Ralph Towner. En la guitarra clásica, barítona o de 12 cuerdas, su toque es inmediatamente reconocible, hasta el punto de que el estadounidense está considerado como uno de los mayores virtuosos de su instrumento, que ha grabado a menudo en solitario y casi siempre para el sello alemán ECM. Un estilo de guitarra influenciado tanto por el jazz del pianista Bill Evans (su ídolo) como por la música barroca, contemporánea, brasileña o folclórica. Aunque es la primera vez que se encuentra con Fresu en persona, los dos músicos se conocen desde hace unos quince años. Lo suficiente como para ponerse a tono en un chasquido de dedos: su sensibilidad es el eje de su conversación, centrada esencialmente en las composiciones de Towner, ya sean piezas como solista o de su antigua banda Oregon, como la magnífica Zephyr. Ambos juegan con su propio virtuosismo, pero sin presumir nunca. Una contención que se percibe en cada segundo de Chiaroscuro, grabado en octubre de 2008 en Noruega, en el estudio Rainbow de Oslo. También aquí Ralph Towner –como Paolo Fresu– construye su poesía con lo no dicho, sopesando cada nota. Un enfoque refinado que alcanza su máxima expresión en la versión de Blue in Green. Bill Evans para Towner, Miles Davis para Fresu, no es de extrañar que el dúo devore de arriba a abajo este estándar que fue co-creado por las dos leyendas en el álbum Kind of Blue. Pero lo más fascinante de este disco sigue siendo el impacto que tiene uno en el otro. La elegancia y la benevolencia hacia el de enfrente. Es en este respeto mutuo donde florece esta obra maestra. 

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