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Ibeyi, una celebración de la diversidad

Por José Fajardo |

Ibeyi es tantas cosas a la vez que parece imposible que detrás de este proyecto solo estén las hermanas francocubanas Naomi y Lisa-Kaindé Díaz. Este dúo es la herencia de la cultura yoruba de sus ancestros africanos y de la tradición del jazz latino, todo ello fusionado desde una óptica contemporánea, con ritmos de R’n’B, hip-hop y electrónica. Hablamos con Lisa-Kaindé tras la presentación, en mayo de 2022, de su esperadísimo nuevo disco, “Spell 31”, editado por XL Recordings...

Hola Lisa, tú vives ahora en Londres, y creo que además allí fue precisamente donde grabasteis el disco, junto a vuestro productor habitual, Richard Russell...

Sí, fue todo un tanto cómico, porque habíamos planeado ir a Jamaica, al sur de Francia y también a Los Ángeles para hacer el disco, pero bueno, con todo lo que pasó con el Covid lo acabamos haciendo en Londres, igual que los dos primeros.

Este disco, Spell 31, lanza un mensaje contra esa cada vez mayor polarización que sufrimos frente a la guerra, y vosotras habláis de conceptos como la empatía, el perdón, la salud mental. Cuéntame un poco cómo fueron surgiendo estas letras.

Bueno, creo que el disco está muy relacionado con lo que estamos viviendo en el mundo. Los tres últimos años fueron muy difíciles y brutales, y creo que Naomi y yo hicimos el disco que necesitábamos, un disco para sanarnos, un disco para celebrar lo que hay que celebrar, y conectarnos de nuevo con nosotras.

¿Cómo habéis vivido estos años tan raros para todos nosotros, y especialmente para los artistas?

Fueron tantas emociones... Primero fue rabia, después tristeza, depresión y, finalmente, ganas de celebrar y dar las gracias por lo que tengo, por lo que he vivido. Realmente me sentí muy afortunada, de tener un lugar donde vivir, de tener un jardín, de tener amigos, de haber hecho tres discos que amo, de haber podido viajar por el mundo con mi hermana, de haber podido crear Ibeyi y encontrar a Richard Butler, de tener una familia y salud. Sí, ganas de celebrar todo eso.

 

 

Creo que ese sentimiento de celebración se percibe al escuchar estas canciones. Hay una conexión espiritual muy fuerte con la cultura yoruba, la santería, que siempre ha existido en Ibeyi. ¿Cómo es vuestra relación con ella y cómo conecta con vuestra música?

Muy fuerte, porque para nosotras la cultura yoruba proviene de nuestro padre, de nuestra madre, de nuestros ancestros, de nuestra historia. Fue una manera de conectarnos con Cuba, con África, con Latinoamérica. Y conectarnos con nosotras y con nuestra identidad; creo que lo más bonito es que no tenemos que esforzarnos, es algo que surge, es algo que ya está mezclado, que ya está en nuestros corazones y en nuestros vientres. Y surge al escribir música, al cantar lo que nos conmueve.

El concepto de “interacción positiva” es no mirar al inmigrante como a alguien diferente sino como a un igual, aprender unos de otros en vez de dividir. En vuestra música es muy importante esa reivindicación de abrazar la diversidad.

También eso es música, ¿no? Eso es arte y al arte le gusta el movimiento, le gustan las culturas diferentes, la diferencia, mundos que se encuentran y a mí me fascina. El arte no te pregunta quién eres o de dónde vienes para tocarte, para que te enamores.

 

 

Eso está muy presente en este disco y no es casual la elección de los colaboradores.

Sí, hay una conexión con los ancestros y con la música tradicional. Esa generación que creció entre las dos culturas tiene mucha más libertad. Hubo grupos que cambiaron la historia de la música cubana a través de la música yoruba. Yo tuve esa libertad con la que dar presencia y fuerza a los cantos tradicionales.

Hace poco decíais que la canción Rise Above revela el fuego y el rayo de energía presentes dentro de cada ser oprimido. Habla de encontrar una voz propia en medio del caos.

Sí. Habla de encontrar tu propio fuego. Y de liberarse. En algún momento todos hemos sentido ese sentimiento de opresión, ¿no? Habla de encontrar nuestra fuerza y la fe en nosotros, en el universo, en el ser humano. Es algo muy importante. Cuando Naomi y yo cantamos canciones como Rise Above o Deathless, otra canción que hicimos para el segundo disco, vemos en ese instante que el público siente ese fuego en su ser. Es muy bello.

¿Cómo habéis vivido esta revolución global desde Latinoamérica que coincidió con el Gobierno de Donald Trump en Estados Unidos?

Fue muy lindo verlo, por la fuerza de América Latina, por la fuerza de la música de América Latina, ya sea tradicional o nueva música. Veía los cuerpos moverse con esos sonidos, con esos ritmos, con esa pasión, con ese fuego y fue lindo ver el shock en toda la gente. Tuve muchas conversaciones con mi propia discográfica antes de que todo esto pasara, pidiéndoles que abrieran una parte de la misma en Latinoamérica y luego ocurrió todo aquello. Yo sabía lo que iba a pasar.

¿Cómo ves esa esa conexión entre lo que viene de Latinoamérica y los ritmos afros de Estados Unidos?

Hay una conexión muy fuerte. Me acuerdo cuando Naomi y yo empezamos a hacer giras por los Estados Unidos; había mucha gente de raza negra que nos decía: “No sé de dónde vengo, pero sé que cuando oigo esos cantos es mi casa, el lugar de mis ancestros.” Fue algo muy lindo cantar para ellos y sentir esa conexión. Ese ritmo que viene de África y que ahora se encuentra en toda América, es el mismo. Y es muy poderoso, es la conexión entre todos nosotros.

 

 

Una de las de las últimas colaboraciones que lanzasteis antes de este disco fue junto a Residente, se llamaba This is not America y había una frase muy potente en ella: “América no es sólo USA, papá.”

Esta canción es muy poderosa y la grabamos en Nueva York, con René. Cuando uno está en el estudio a veces no se da cuenta de si la canción es buena o no. Pero en el momento que estábamos haciéndola era muy fuerte. Y él es impresionante, de verdad, impresionante. Su manera de escribir, su manera de contar. Fue muy fuerte. Era como una llamada.

¿Latinoamérica es un buen ejemplo de que la música y el arte cumplen una labor social?

Creo que no todos los artistas tienen que ser activistas. Creo que hay artistas para soñar, para curar, para mover la sociedad. Hay artistas para todo y son todos importantes. Uno puede querer ir a bailar a las cuatro de la mañana un reguetón muy sexy y eso también es algo que cura y sana. Naomi y yo no podemos ser activistas. No lo somos, es mucho trabajo, no tenemos la educación para hacerlo. Pero lo que queríamos dar a la gente es energía, algo verdadero y algo que viene de nuestros vientres, verdadera emoción y catarsis.

Vuestro padre era el percusionista Miguel “Angá” Díaz, que formó parte de Buena Vista Social Club. No sé hasta qué punto seguís conectadas con la nueva música de la isla.

Todo el tiempo. Estamos muy conectadas con la isla, tenemos una casa allí, familia y amigos de infancia. Es una parte muy importante de lo que somos y Cuba siempre está con nosotras, está en nuestras mentes y, cuando interpretamos esos cantos yorubas, es como estar en casa.

Los muertos es una canción que sirve de homenaje a vuestro padre y habla de la relación que hay con la muerte en las distintas culturas…  

Yo duermo con una foto de la muerte en mi cama. Nunca me dio miedo, es como si me protegiera todo el tiempo. Cuando perdimos a nuestro padre teníamos 11 años y 16 cuando perdimos a nuestra hermana. La música siempre fue pura conexión para nosotras Y no tiene que ser triste todo el tiempo. Celebrarlos con música siempre fue una parte de nuestra manera de vivir cerca de ellos. Esa última canción del disco era una forma de que fueran parte de ese disco. Es tan importante para nosotras.

¿Qué planes tenéis para vuestra nueva gira? ¿Qué va a cambiar con la banda?

Hace 10 años que Naomi y yo cantamos juntas y, por primera vez, vamos a contar con más músicos. Vamos a mantener la intimidad pero hacer que las canciones puedan evolucionar con la idea de no estar siempre detrás del piano, de los sintetizadores, del cajón y de los batás, de poder ir hacia el público, cantarle y mirarlo a los ojos. Ese equilibrio entre esos momentos va a ser de verdad genial. Vamos a hacer una gira mundial, así que nos vemos pronto.

 

 



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