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Yamaha MusicCast 50: una caja acústica inalámbrica estereofónica con conectividad a redes y múltiples funcionalidades

Por Alban Amouroux |

Las cajas acústicas inalámbricas estereofónicas no son muy comunes. A menudo, la monofonía se impone debido a los requisitos de espacio inherentes al uso de cajas acústicas compactas. Esto no es realmente importante para la música de fondo en habitaciones pequeñas, pero si desea ir más allá, antes de pasar a una pareja de cajas acústicas existe la solución de caja acústica estereofónica “todo en uno”. Es el caso de la Yamaha MusicCast 50, que además es compatible con música en alta resolución.

Yamaha es uno de los pioneros de la música en red en el hogar. La primera gama de la marca ya se llamaba MusicCast, y se basaba en un servidor de audio central y satélites que se colocaban en distintas habitaciones. Una gama que continúa hoy en día en la forma de dos cajas acústicas inalámbricas: la MusicCast 20 y la MusicCast 50, respectivamente un modelo monofónico de pequeñas dimensiones y uno estereofónico más grande que protagoniza nuestra prueba.

En Yamaha, el término MusicCast significa que el componente de audio afectado está conectado a Internet y es compatible con sonido multisala. Dedicado inicialmente al audio distribuido en el hogar, y luego a las primeras cajas acústicas inalámbricas de la marca, el MusicCast ha sido integrado por Yamaha en un elevado número de sus productos: desde amplificadores para Cine en Casa hasta barras de sonido pasando por las minicadenas. Con la música sin soporte físico convertida en poco menos que imprescindible, Yamaha ha sabido gestionar a la perfección el cambio a través de una oferta constituida por docenas de productos compatibles entre sí.

Características

- Precio: 519 € (en España)
- Tipo: caja acústica inalámbrica estereofónica
- Altavoces: 2 woofers de 10 cm y 2 tweeters de 28 mm
- Potencia del amplificador interno: 2x35 vatios
- Conectividad: Ethernet, Wi-Fi, Bluetooth (4.2), 1 entrada digital óptica, 1 entrada para mini-clavija de 3’5 mm y 1 entrada RCA
- Otros: compatibilidad con audio Hi-Res hasta 24 bits/192 kHz, multisala vía MusicCast, AirPlay, función radio-despertador, emisor Bluetooth
- Peso: 4’5 kg
- Dimensiones (An x Al x P): 400 x 123 x 200 mm

 

Presentación general de la MusicCast 50

Esta caja acústica inalámbrica se presenta bajo una forma muy original. Mientras que sus competidoras se centran en los ángulos, la MusicCast 50 posee únicamente curvas. Mucho más ancha que profunda, facilita su colocación en una estantería beneficiándose a la vez de un volumen interno confortable. El usuario tiene la opción de elegir entre dos colores: negro integral o blanco integral. La parte superior incorpora el logotipo de Yamaha en el centro de una superficie de plástico brillante. Es chic, aunque muy atractivo para el polvo. Por su parte, el marco de plástico satinado incluye los diferentes indicadores en un lado y las teclas de función sensibles al tacto en el otro.

Con sus 4’5 kg de peso, la MusicCast 50 se mantiene bien firme sobre sus pies, a la vez que su rigidez parece óptima para absorber las resonancias internas en las frecuencias más bajas. Una rejilla metálica cubre todo el perímetro visible de la caja acústica, ocultando los cuatro altavoces en configuración estéreo de dos vías que incorpora. Cada canal tiene su propia pareja woofer/tweeter con diámetros respetables (100 y 30 mm respectivamente). La potencia total de 70 vatios está dividida en dos para alimentar cada par de altavoces. Los tweeters están asociados a bocinas dirigidas hacia el exterior para abrir la escena sonora al máximo aumentando físicamente la separación izquierda/derecha. En cuanto a los dos woofers, su notable diámetro obliga colocarlos prácticamente pegados el uno al otro en una posición central.

En el panel trasero, las distintas conexiones están colocadas en un hueco para ocultar el cableado al máximo. En lo que respecta a las entradas, Yamaha es generosa, con tres posibles fuentes conectadas simultáneamente. Para una mayor universalidad, hay tres formatos disponibles: una entrada analógica para mini-clavija, una entrada analógica RCA y una entrada digital óptica. Todo ello es completado con Bluetooth, Wi-Fi y una toma RJ45 para conexión a redes por cable.

Si su sala de escucha es lo suficientemente grande, Yamaha le deja la opción de combinar dos MusicCast 50 como se de una pareja de cajas acústicas clásicas se tratara. En este caso, cada MusicCast 50 cambia a mono para ocuparse únicamente del canal derecho o del canal izquierdo, por supuesto utilizando todos sus altavoces. A modo de guinda del pastel: para ir todavía más lejos, el subwoofer inalámbrico MusicCast Sub 100 reforzará los graves de nuestra pareja de MusicCast 50.

Puesta a punto de la MusicCast 50

Como hemos visto anteriormente, la forma y el tamaño de la MusicCast 50 hacen que su instalación sea bastante sencilla. Con 40 cm de ancho, debería encontrar fácilmente su lugar en un mueble para TV, una consola o una estantería entre libros y objetos decorativos. Su concepción estereofónica hace que deba colocarse lejos de las paredes laterales por lo que, como mínimo, le aconsejamos que la oriente hacia la zona de escucha.

Las cajas acústicas MusicCast 20 y 50 funcionan junto con los sistemas de Cine en Casa de Yamaha. Con un amplificador de A/V o una barra de sonido compatible, estas cajas acústicas se transforman en sistemas de altavoces para sonido envolvente. En ese caso, la MusicCast 50 se deberá colocar detrás del sofá en posición central posterior para reproducir los canales de sonido envolvente izquierdo y derecho. Tenga en cuenta que en esta configuración la MusicCast pasa a depender del sistema de Cine en Casa lo que significa que ya no será accesible de forma independiente para escuchar música.

El funcionamiento de la app móvil Yamaha MusicCast difiere ligeramente de otras apps para cajas acústicas inalámbricas. Las etapas de instalación iniciales son menos fluidas que en soluciones más recientes de la competencia. Esta generación de MusicCast aún no ha tenido derecho a evoluciones mayores en materia de interfaz de usuario y de ergonomía. Mientras tanto, usted siempre podrá instalar la MusicCast 50 siguiendo al pie de la letra las instrucciones correspondientes a cada etapa.

La página de entrada enumera los componentes MusicCast con una foto asociada para elegir en una galería. Una vez seleccionada la MusicCast 50, la primera pantalla muestra todas las fuentes disponibles, así como el acceso a la música almacenada en el smartphone, a las carpetas compartidas en la red y a los favoritos. Los seis primeros temas favoritos son accesibles físicamente en la caja acústica a través de las teclas numeradas, lo que resulta muy práctico en el día a día, por ejemplo para que usted active su lista de reproducción o su emisora de radio por Internet favorita.

Por su parte, la aplicación Qobuz está integrada de forma nativa, permitiendo acceder a la reproducción de archivos Hi-Res en 24 bits/192 kHz. Están presentes las principales categorías, caso de los lanzamientos más recientes, las selecciones, los títulos más escuchados, etc., siendo asimismo posible crear o modificar una lista de reproducción de Qobuz directamente en la app MusicCast. Como revancha, todos los contenidos editoriales relacionados con los álbumes y los artistas brillan por su ausencia.

La escucha

La pantalla de lectura permite acceder a los ajustes de audio con controles de tono para las frecuencias altas, medias y bajas. También hay un modo Bass Booster (refuerzo de graves) que es similar a un compensador fisiológico (loudness). Le recomendamos que lo deje activado, ya que añade cuerpo a la reproducción aunque no en exceso. Al escuchar el álbum de R&B Collapsed in Sunbeams de Arlo Parks, la voz se reproducida especialmente bien, con unos timbres agradables que nos parecen bastante realistas. El ajuste de las frecuencias medias se centra precisamente en las voces, lo que permite realzarlas un poco más si así lo desea. En general, el equilibrio de los registros es respetado.

La voz de Angèle en su segundo álbum Nonante-Cinq es fácilmente reconocible. El efecto estereofónico sobredimensionado del tema Bruxelles Je t’aime no se percibe realmente con el MusicCast 50 aunque la sensación de amplitud y la respiración se pueden sentir sin mayores problemas en las partes más tranquilas de dicho tema. Pero cuando todo el conjunto suena a la vez, el mensaje queda concentrado en los confines de la caja acústica, lo que ya es mucho más interesante que una simple caja acústica monofónica porque la legibilidad es claramente superior –todo finura– con la Yamaha.

Pese a no disponerse de una imagen estereofónica de grandes dimensiones, los instrumentos son suficientemente legibles cuando pasamos al quinteto de Bill Evans grabado en 1976 para el álbum Quintessence. Concentrado en el centro de la caja acústica con algunos huecos puntuales en los extremos, el resultado es similar al obtenido en la escucha de un pequeño sistema Hi-Fi de alta calidad con las dos cajas acústicas literalmente pegadas una al lado de la otra. El MusicCast 50 no oculta los detalles ni los finales de las notas, estando el saxofón y los platillos perfectamente ubicados a la vez que el control de los graves da cuerpo al contrabajo sin que parezca artificial. Simplemente, se presenta delante de nosotros en versión miniaturizada.

Por último, señalemos que esta caja acústica no está pensada para la escucha frontal. Debe verse como un sistema destinado a llenar de música la estancia en la que está instalada sin importar dónde se encuentre. En esta aplicación concreta, la MusicCast 50 es superior a una caja acústica monofónica por la cobertura que ofrece. Además aumentar el nivel de volumen para llenar de sonido una estancia de grandes dimensiones no le supone ningún problema. Los woofers están perfectamente controlados, como pudimos comprobar durante la escucha del exigente tema Sumthin’ Sumthin’ de Maxwell. Sin hacer temblar las paredes, los graves están ahí para sesiones de escucha de calidad sin distorsión audible y con un equilibrio tonal siempre respetado.

Puntos fuertes:
- Dinámica y fidelidad
- Sistema estereofónico compacto
- Evolutibilidad
- Conectividad
- Qobuz en Hi-Res integrado

Puntos débiles:
- App de gestión todavía compleja
- Efecto estereofónico limitado

Conclusión

La Yamaha MusicCast 50 es una caja acústica inalámbrica estereofónica que ofrece una reproducción sonora dinámica y agradable. Sin hacer milagros en términos de imagen sonora, se las arregla muy bien para sonorizar incluso estancias de grandes dimensiones. Para ir más lejos, usted puede asociarle una segunda unidad e incluso añadir un subwoofer. Las funcionalidades disponibles son numerosas, al igual que los ajustes posibles. Qobuz está integrado en Hi-Res, por supuesto, pero usted también apreciará la escucha en configuraciones multisala con otros productos Yamaha, la compatibilidad AirPlay 2 o el transmisor Bluetooth integrado para enviar la música a sus auriculares. Sin asistente de voz integrado, usted puede en cualquier caso darle órdenes a través de una caja acústica inteligente de Amazon o Google. Si incorporara una toma HDMI ARC, podría ser una buena alternativa –amén de mucho más polivalente– a las barras de sonido. En cualquier caso, usted siempre puede utilizar una de sus entradas de audio para este fin, aunque habrá que gestionar la puesta en marcha y el nivel volumen de manera independiente. En resumen, la MusicCast 50 exhibe unas prestaciones muy notables y está muy bien equipada. ¡Una formidable referencia en su categoría!

Traducido por Salvador Dangla