Su carrito está vacío

Reseñas :
Bancos de pruebas

Sonus faber Omnia: la clase y la elegancia al servicio de la música en red

Por Alban Amouroux |

Sonus faber vuelve al negocio de los sistemas de audio inalámbricos, siempre con estilo. Tras un primer intento en el ámbito de la muy alta gama hace seis años, el nuevo Omnia democratiza un poco más la música inalámbrica desde el punto de vista del fabricante italiano. Las elecciones realizadas en materia de tecnología permiten hacer una propuesta original tanto en términos de diseño como en disposición de los altavoces. Un sistema de audio inalámbrico fuera de lo común que no podíamos esperar a probar.

La marca italiana Sonus faber es conocida por sus gamas de cajas acústicas inmediatamente reconocibles por su estética, que da protagonismo a la madera con unos acabados siempre impecables. Sonus faber consigue aplicar su saber hacer a una horquilla de precios muy amplia que va desde lo muy accesible hasta el High End más extremo. En todos los casos, las cajas acústicas son fabricadas en Italia.

En 2016, Sonus faber presentó el Sf16, un sistema de audio inalámbrico con altavoces motorizados. Este exclusivo producto permaneció en el catálogo de la marca durante poco tiempo. No estaba dirigido al público en general al ser su precio de 10.000 euros. El Omnia retoma sus líneas maestras con su forma curvilínea al tiempo que se hace más accesible a nivel económico manteniéndose a la vez en el mundo de lo premium. Su diseño y sus funciones han sido recompensados con dos premios Red Dot este año.

Características

Sistema de audio inalámbrico estereofónico de 4 vías

● Precio: 1.799 € (en España)
● Compatibilidad audio de alta resolución: hasta 32 bits/192 kHz
● Conectividad: Wi-Fi, alimentación alterna, Ethernet, HDMI ARC, entrada de línea/fono MM con conectores RCA
● Reproducción en red: AirPlay 2, Chromecast audio, Roon Ready
● Accesorios: mando a distancia por infrarrojos
● Dimensiones (An x Al x P): 650 x 130 x 280 mm
● Peso: 7’6 kg

Presentación general del Omnia

El diseño se sitúa claramente en la línea de los demás productos de Sonus faber, con la madera omnipresente. En esta misma madera encontramos las célebres incrustaciones de líneas antes de aplicar el barniz final. Unas incrustaciones decorativas en las cajas acústicas clásicas pero que aquí tienen una verdadera función a la que volveremos más adelante. Esta madera se ofrece en dos acabados: nogal o grafito. El tejido sigue siendo negro en ambas versiones.


El Sonus faber Omnia es plano en la parte superior, curvado en la inferior y cortado en los laterales. Se está muy lejos de los sistemas de audio inalámbricos con forma de cubo o cilindro. El Omnia se apoya en una robusta base metálica que asegura su estabilidad. El Sonus faber tiene 65 cm de ancho, por lo que requiere un mueble lo suficientemente ancho para acomodarlo. El Omnia es un objeto muy bello con una estética intemporal.

La parte frontal y los laterales están revestidos con una tela acústicamente transparente para ocultar los siete altavoces. El Omnia funciona en estéreo con cuatro vías. Los canales frontales están formados por tweeters de 19 mm y altavoces de medios de 76 mm. Con el fin de abrir la escena sonora, se han colocado altavoces de completa de 44’5 mm en los laterales orientados hacia el exterior. Por su parte, los graves son confiados a un woofer de 165 mm diseñado para efectuar grandes desplazamientos que emite sonido hacia abajo a través del soporte. La potencia total disponible es de 490 vatios, aunque Sonus Faber no especifica la distribución de la misma. Sobre el papel, la banda pasante, muy amplia, es equivalente a la de una pareja de cajas acústicas de estantería de muy altas prestaciones.

La configuración y el posicionamiento específicos de los altavoces responde a una tecnología desarrollada por Sonus faber denominada Crescendo. Con el fin de proporcionar una escena sonora lo más amplia posible que se aproxime a la generada por una pareja de cajas acústicas convencionales, los altavoces funcionan con una mezcla de difusión bipolar y dipolar. El procesado de audio juega con la estereofonía, el retardo y la fase para abrir la escena sonora en anchura y distribuir la presión sonora, evitando una simple dispersión monofónica de 360°.

La conectividad física incluye una toma Ethernet para la conexión en red, una de tipo HDMI con ARC para conectar el Omnia a nuestro televisor y un conector mini-DIN exclusivo. Un adaptador suministrado de serie convierte esta toma en una entrada de audio analógica con conectores RCA que se puede configurar en modo línea o fono (MM) con el preceptivo terminal de conexión a masa. El Omnia también funciona de forma inalámbrica, en Wi-Fi y en Bluetooth para facilitar su uso diario.

Utilización del Omnia

Para el antes mencionado Sf16, Sonus faber seleccionó el protocolo de reproducción de audio en red DTS Play-Fi. Funciona con una aplicación móvil que integra servicios de streaming y se comparte con otros fabricantes. Sin embargo, el Omnia no utiliza este protocolo y funciona sin aplicación dedicada, lo que significa que no hay un procedimiento de instalación específico ni ajustes accesibles. En este sentido, hay que señalar que el sistema ha sido configurado por Sonus faber a través de un DSP interno para obtener unos resultados óptimos sin proponer modos de sonido o un ecualizador.

Sonus faber ha integrado varios protocolos de reproducción en red: AirPlay 2, Chromecast y Roon, teniendo cada uno de ellos su propia aplicación de control. En lo que concierne a la conexión del Omnia a la Wi-Fi, tendremos que pasar por los procedimientos habituales vía AirPlay en un iPhone o a través de Google Home en un smartphone Android. Una vez hecho esto, el sistema estará disponible para la reproducción inalámbrica. Si lo conectamos a Ethernet no hay que hacer nada ya que los protocolos de reproducción encontrarán automáticamente el Omnia.

Volvamos a esas líneas del panel superior del Sonus faber de las que antes hablábamos. En realidad, se trata de la interfaz de la interfaz táctil retroiluminada Senso que se encarga de controlar las principales funciones del Omnia: la barra pequeña es para la puesta en marcha, los dos puntos pequeños para el nivel de volumen. El color –desde el azul hasta el naranja, pasando por el violeta o el amarillo– de la pequeña barra indica qué entrada se está utilizando. Es difícil recordar el significado de los ocho colores a primera vista, pero uno se acaba acostumbrando.

Esta interfaz se completa con un mando a distancia por infrarrojos que sigue las líneas del Omnia en miniatura. Está equipado con nueve botones básicos para el encendido, la reproducción, el nivel de volumen y la selección de la fuente. Un botón actúa sobre la retroiluminación de la interfaz táctil en tres niveles hasta que se apaga por completo. Actúa del mismo modo en la iluminación indirecta de la zona inferior del Omnia.

Gracias a su entrada HDMI, el Omnia sustituye a una barra de sonido. Por supuesto, habrá que instalarla debajo del televisor y centrarla con respecto al mismo. Dada la considerable altura del Omnia (130 mm), esta ubicación no funcionará si nuestro televisor está colocado encima de un mueble. La mejor configuración implica un televisor fijado a la pared o un mueble/estantería situado debajo del Omnia para colocar este último sin interferir con la imagen. No habrá que olvidarse de configurar la salida de audio del televisor en PCM y no en flujo binario so pena de no obtener ningún sonido por cuanto el Omnia no es compatible con los formatos Dolby y DTS.

La escucha

El último álbum en solitario de Biréli Lagrène, llamado acertadamente Solo Suites, nos pone inmediatamente en movimiento. La guitarra adquiere acentos realistas con ritmo, precisión y velocidad. La música tiene cuerpo con el Omnia. Se pueden sentir las resonancias de la guitarra, y la más mínima respiración. El Omnia juega en una liga completamente diferente a la de los sistemas der audio inalámbricos que cuestan menos de 1.000 euros. Está, por supuesto, la explicación del precio, que corresponde a componentes de superior nivel en su conjunto, pero no sólo eso. No basta con combinar un montón de altavoces para que la música suene bien. Aquí, Sonus faber nos ofrece un resultado de muy alto nivel.

Las frecuencias bajas se mantienen bajo control para que el Omnia pueda trabajar dentro de su zona de confort. Al escuchar el R&B de Ella Mai en el álbum Heart on My Sleeve, no hay sensación de sobrecompresión que haría que los graves fuesen monótonos, desarrollándose con fuerza e impacto hasta niveles sonoros casi irracionales. El resultado es comparable a lo que se puede conseguir con un buen par de cajas acústicas de estantería compactas equipadas con woofers de unos 150 mm.

Al escuchar el álbum de música electropop Tout autour de nous de Miel de Montagne, podemos aprovechar el tratamiento de señal aplicado a la estereofonía para conseguir una escena sonora generosa con informaciones sobre reverberación bien presentes. De hecho las dimensiones físicas de dicha escena superan los límites del Omnia. Por el contrario, se trata de una escena que no se puede comparar a la generada por una pareja de cajas acústicas. El Omnia está justo en el medio entre los sistemas de altavoces convencionales y un sistema de audio inalámbrico monofónico. Por lo tanto, el objetivo que hay detrás de su concepción es rigurosamente respetado.

Las grandes formaciones orquestales como la Orquesta Filarmónica de Leningrado interpretando la Sinfonía n º5 en re menor de Tchaikovsky son muy bien tratadas por el Omnia en términos de respeto de los timbres. Tanto los metales como las cuerdas se benefician de una excelente calidad en su reproducción y no presentan ningún defecto perjudicial. Sin embargo, no hay que esperar una escena sonora detallada en anchura y en profundidad. El efecto estereofónico es limitado, aunque la atmósfera está suficientemente desarrollada. El grueso de la música permanece contenida en el marco del Sonus faber sin que sea posible definir la estratificación de los planos. Sobre todo, lo que falta es la verticalidad, que puede variar según la altura del mueble sobre el que se coloque el Omnia y la posición de escucha del oyente. El resultado nos pareció más adecuado cuando se está sentado más alto que el Sonus faber.

Puntos fuertes:
- Diseño incomparable
- Belleza de los timbres
- Control de los graves
- Conectividad generosa

Puntos débiles:
- Escena sonora limitada en altura y profundidad

Conclusión

El sistema de audio inalámbrico Sonus faber Omnia está en la línea de las demás creaciones de la marca italiana. En primer lugar, desde el punto de vista estético: ya sea en acabado nogal o grafito, el Omnia es un bellísimo objeto para exhibir en nuestra sala de estar. Las prestaciones sonoras también están en consonancia con las raíces de Sonus faber, siendo el respeto de los timbres la mayor cualidad del Omnia, un sistema que sabe profundizar en los detalles y reproducir las microinformaciones. Sin embargo, alcanza sus límites en el momento de reproducir la escena sonora, mucho más amplia que con otros sistemas de audio inalámbricos “todo en uno”, pero con la información contenida en la misma carente de detalles a pesar de todos los esfuerzos realizados en lo que respecta al número de altavoces y el procesado de señal avanzado. Aún así, es muy fácil vivir con el Omnia. Hemos sido exigentes en relación a su precio, pero hay que reconocer que el Sonus faber da mucho de sí gracias a una conectividad muy completa que incluye una toma HDMI ARC para permitirle sustituir la barra de sonido que tengamos además de ser nuestro sistema de Alta Fidelidad principal.

Traducido por Salvador Dangla