Su carrito está vacío

Reseñas :
Bancos de pruebas

Probamos las Yamaha HS7: unas cajas acústicas para monitorización polivalentes

Por Alban Amouroux |

Por una vez, hemos probado una pareja de cajas acústicas para monitorización. La reputación de los modelos de la serie HS de Yamaha se ha extendido mucho más allá del ámbito profesional gracias a unas cualidades que les permiten una gran flexibilidad de uso. Las Yamaha HS7 son unas cajas acústicas de estantería activas (es decir amplificadas) destinadas a los estudios de grabación, a un uso en un despacho alrededor de un PC o incluso para sonorizar una sala de estar como alternativa a un sistema de Alta Fidelidad clásico. Es para la última de las aplicaciones mencionadas que nos apetecía especialmente probarlas.

Yamaha y las cajas acústicas para monitorización: una larga historia. La célebre caja acústica NS-10M, comercializada en 1978, puede encontrarse en la mayoría de estudios de grabación y masterización del mundo. Yamaha logró diseñar un sistema de altavoces que no era perfecto, pero que tenía suficientes cualidades para representar la calidad media de los equipos de audio domésticos. Los ingenieros de sonido conocen de memoria el sonido de esta caja acústica, motivo por el que les sirve de referencia en cualquier situación.

La NS-10M ya no se fabrica. La serie HS representa su descendencia, su legado. Así, los profesionales pueden ahora elegir entre tres modelos para espacios de trabajo más o menos grandes. Las HS5, HS7 y HS8 incorporan un woofer de 130, 165 y 200 mm de diámetro respectivamente. En caso de que sea necesario, también se dispone de un subwoofer de refuerzo. Con su acabado blanco que recuerda el color característico del cono del woofer de la NS-10M, las Yamaha HS han sabido encontrar su camino fuera de los estudios de grabación. Muchos aficionados las han adoptado como cajas acústicas para PC, pero también para estudios de sonido domésticos y la creación audiovisual. Y, por último, algunos las han sacado de su aplicación profesional y las han llevado al salón de su casa. Raras son las cajas acústicas que han logrado esta hazaña, motivo por el que estábamos ansiosos por probarlas en una sesión de escucha en Alta Fidelidad.

Características

- Precio: 469 € por pareja (en España)
Tipo: cajas acústicas activas de 2 vías para monitorización
Altavoces: 1 woofer de 165 mm y 1 tweeter de 25 mm
Respuesta en frecuencia: 55 – 24.000 Hz (+/-3 dB)
Potencia del amplificador interno: 60 vatios para el woofer y 35 vatios para el tweeter
Conectividad: 1 entrada XLR y 1 entrada para clavija TRS de 6’35 mm
Otros: ajustes de nivel, ecualización de los agudos y control acústico
Peso: 8’2 kg cada caja
Dimensiones (Al x An x P): 332 x 210 x 284 mm 

 Presentación general de las Yamaha HS7

Las HS7 respetan la estética “técnica” de las cajas acústicas de monitorización profesionales. Los altavoces son visibles, así como todos los tornillos de fijación, y no hay ninguna cubierta de tela protectora. Sin embargo, Yamaha ha previsto una pequeña rejilla delante de la siempre muy frágil membrana del tweeter. Por un lado, hay pocas posibilidades de que se produzca un accidente en un estudio de grabación porque las cajas acústicas rara vez son accesibles directamente. Por otra parte, suprimir la cubierta acústica garantiza una respuesta en frecuencia inalterada pese a que en la mayoría de casos el impacto del tejido que la constituye es imperceptible.

A fin de incrementar la rigidez del recinto, los distintos paneles que lo constituyen se encajan entre sí mediante un corte interno específico denominado “técnica de acoplamiento de pestañas”. Dicha técnica se basa en la experiencia de Yamaha en la fabricación de pianos desde hace más de un siglo. En el exterior, las aristas están redondeadas en lo que concierne a los paneles laterales. La caja acústica está recubierta en su totalidad por un vinilo liso disponible en blanco o negro, a la vez que el logotipo de la marca que figura en la parte inferior del recinto se ilumina en blanco cuando está en uso. La HS7 simplemente descansa sobre su base, sin ningún taco de goma ni punta metálica. Yamaha permite al usuario seleccionar un soporte dedicado dentro de la extensa oferta disponible. La caja acústica existe igualmente en la versión HS7I, con la “I” indicando “instalación”. En este caso cuatro lados del recinto están equipados con orificios para tornillos para montarlo en un soporte, en la pared o en el techo.

El woofer de 165 mm incorpora el célebre cono blanco de Yamaha. Dicho altavoz es específico de la serie HS y no es utilizado en ningún otro modelo de la marca. Ha sido desarrollado pensando en la velocidad de respuesta y la capacidad de manejo de potencia gracias a un motor magnético de grandes dimensiones. Yamaha ha trabajado en el puerto bass-reflex para eliminar cualquier efecto de vórtice en la trayectoria de las ondas sonoras susceptible de contaminar la reproducción de las frecuencias bajas del espectro. Por su parte, el tweeter de 25 mm está situado en el fondo de una especie de bocina. Tiene la particularidad de subir muy alto en términos de frecuencia, hasta 30 kHz a -10 dB. La guía de ondas solidaria al tweeter está hecha en una pieza de gran espesor para evitar cualquier vibración perjudicial.

En estas cajas acústicas, Yamaha ha previsto dos canales de amplificación independientes, uno para cada altavoz y con potencia adaptada en consonancia, siendo el objetivo declarado conseguir una curva de respuesta en frecuencia lo más plana posible. En lo que respecta a las conexiones, no le sorprenderá descubrir exclusivamente tomas para aplicaciones profesionales: una entrada XLR y una entrada para clavija de 6’35 mm. Evidentemente, existen numerosos tipos de adaptadores para pasar de una salida RCA o miniclavija tradicional a uno de los dos formatos aceptados por las HS7. Al estar estas cajas acústicas desprovistas de DAC, será necesario tratar este asunto de antemano, por ejemplo a través de un preamplificador debidamente equipado al respecto. Lógicamente, los enlaces inalámbricos están ausentes: nada de Wi-Fi ni Bluetooth. Las Yamaha HS7 son unas cajas acústicas activas 100% analógicas.

Puesta en práctica de las Yamaha HS7

La instalación de las HS7 es más bien universal. Pero siguen siendo cajas acústicas para monitorización destinadas principalmente a una escucha a corta distancia. En este caso, cuanto más cerca estén las cajas acústicas, más minuciosamente colocadas deberán estar. Si están demasiado lejos, el sonido se dispersará de derecha a izquierda sin un centro sólido. Darán lo mejor de sí en una configuración triangular en la que la distancia entre ellas sea igual a la distancia entre cada oído y su correspondiente caja acústica.

Para un uso en modo Alta Fidelidad, es decir sentado cómodamente en el sofá con las cajas acústicas mirando hacia usted, las HS7 necesitan una cierta distancia. Hay una zona gris, borrosa, entre la escucha de cerca y la escucha a una distancia de unos 3 metros. En dicha zona, las HS7 no estarán a gusto. En cualquier caso, es necesario que estas cajas acústicas respiren para que puedan recrear una escena sonora realista. En comparación con la escucha de monitorización en campo cercano, la utilización en modo Alta Fidelidad implica una ligera pérdida de focalización pero también una interesante ganancia en amplitud.

En la parte trasera de las cajas acústicas, dos pequeños interruptores permiten adaptar el sonido a las características de la sala. El primero se llama Room Control (Control de Sala) y nos permite elegir entre 0 dB, -2 dB y -4 dB para atenuar las frecuencias bajas inferiores 500 Hz si excitan la sala más de la cuenta. El segundo, de nombre High Trim, concierne al tweeter. Por encima de 2 kHz, usted tiene la posibilidad de elegir entre -2 dB, 0 dB y +2 dB para modular el nivel de dicho transductor con relación al del woofer. Finalmente, el último ajuste permite a las cajas acústicas adaptarse en función de los niveles de entrada habituales en audio profesional o de consumo (+4 dB, -10 dB).

Para la escucha en Alta Fidelidad, colocamos estas cajas acústicas detrás de un minisistema clásico compuesto por un preamplificador con DAC incorporado Pro-Ject Pre Box S2 con ayuda de un convertidor RCA a XLR y una fuente Roon instalada en un miniordenador de sobremesa Raspberry Pi 4. La simplicidad estaba a la orden del día para dejar que las cajas acústicas Yamaha se expresaran sin limitaciones colocadas sobre los soportes de suelo empleados con nuestras cajas acústicas de prueba Dynaudio habituales. También colocamos las Yamaha HS7 alrededor de nuestro puesto de trabajo, conectadas a la salida de una interfaz USB de Universal Audio a su vez conectada a un Mac Mini. Esto nos permitió llevar a cabo la escucha a una distancia de unos 3 metros y en campo próximo.

La escucha

En Time Clocks, el blues de Joe Bonamassa aprovecha la capacidad de análisis de las HS7 con una fuerte presencia central y un ambiente en el fondo, muy por detrás de las cajas acústicas. Más bien lineales, engloban el conjunto de los instrumentos y la voz en una especie de capullo situado en el centro, no produciéndose el efecto de división en múltiples planos que es posible obtener con los sistemas de Alta Fidelidad de alta gama. Las Yamaha HS7 juegan con la coherencia general que resulta agradable escuchar en el día a día, más apta para reproducir todos los estilos musicales. Es un placer escuchar con las HS7 el R&B lleno de sentimiento de Don’t Blame the Hammer, de John Milk, ocupando toda la anchura de la escena sonora respetando a la vez la colocación de ciertos instrumentos en los extremos. Durante los pasajes más suaves, se aprovechan extinciones de notas finales creando este efecto de profundidad que aporta mucha vida a la escucha.

No se puede negar que estas cajas acústicas son unas auténticas todoterreno. El jazz ligeramente free de Enrico Rava en Edizione speciale nos hace sentir el ambiente de la sala gracias al excelente tratamiento de las microinformaciones sin que el resultado sea demasiado analítico. Las HS7 son lo suficientemente cálidas para, simultáneamente, transportarnos a lugar donde se realizó la grabación, con los gritos y los aplausos situados muy por detrás de las cajas acústicas y al mismo tiempo reproducir la sensación de presencia necesaria para el realismo de los metales y el piano.

Fieles a su condición de cajas acústicas para monitorización, las Yamaha no ocultan ni realzan nada. Cuando los temas musicales están cargados de graves, las HS7 no se privan de poner en movimiento sus woofers para explorar las frecuencias bajas. A nivel subjetivo, se encuentran tan a gusto con el impacto como con el extremo grave. Incluso si este último está presente, gracias a su amplia respuesta en frecuencia, permanece en un segundo plano. Pero la coherencia está a la orden del día. Otro punto interesante es que estas cajas acústicas presentan una linealidad estable en todos los niveles de presión sonora, lo que permite aprovechar sus excelentes características incluso a niveles de volumen bajos. El último recopilatorio de electro-pop de Café Kitsuné hasta la fecha, mezclado por Lazywax, será, escuchado con las HS7 a niveles de volumen elevados y sostenidos, un acompañamiento perfecto para nuestras veladas domésticas más animadas.

Puntos fuertes:
- Polivalencia
- Altavoces que no engañan
- Plenitud y estabilidad del escenario sonoro
- Control de las bajas frecuencias
- Relación calidad/precio

Puntos débiles:
- No hay ninguna entrada digital
- Ausencia de función de activación/desactivación automática

Conclusión

Contrariamente a lo que se habría podido temer, las Yamaha HS7 no son analíticas a ultranza. De ahí que la gama HS tenga tanto éxito fuera de los estudios de grabación profesionales. En consecuencia, no hay ningún problema en utilizarlas como cajas acústicas para aplicaciones de Alta Fidelidad. No causan en absoluto fatiga con el paso del tiempo a un nivel de presión sonora confortable. Algunos podrán reprocharles cierta frialdad y unos agudos a veces algo pronunciados, pero esto es sólo una impresión porque la realidad es que hacen todo lo posible por ofrecer una restitución lineal. Las HS7 nunca engañan, lo que las hace polivalentes para un uso mixto entre creación musical y escucha en Alta Fidelidad. Si prefiere la calidez por encima de todo, las HS7 no son para usted. Pero si, por el contrario, lo que busca son unas cajas acústicas honestas que no escondan nada, entonces debería realizar una sesión de escucha antes de comprarlas. Las HS7 dan mucho por el precio al que son propuestas, y además con amplificación incluida, no lo olvidemos.

Traducido por Salvador Dangla