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Michi X3: un amplificador integrado potente y completo para una Alta Fidelidad duradera

Por Alban Amouroux |

La serie Michi representa lo mejor de Rotel en lo que respecta a productos de aspecto muy sobrio. A falta de ser compactos, contienen módulos de potencia capaces de alimentar cualquier pareja de cajas acústicas que se les ponga por delante. El amplificador integrado estereofónico X3 es el modelo más pequeño de la gama. Su impresionante conectividad está preparada para aceptar un extenso repertorio de fuentes analógicas y digitales.

Michi no es un nombre desconocido para quienes siguen desde hace tiempo las realizaciones de la firma japonesa Rotel. De hecho, ya existió una serie con el mismo nombre en los años 90. Hiperminimalista, retomaba la estética de los aparatos Rotel clásicos de la época, con un color específico y los paneles laterales de madera que solían caracterizar a los componentes de Alta Fidelidad de última generación de la época. La misma idea se ha retomado ahora con una gama específica cuyos acabados son decididamente de alta gama. Sin embargo, las funciones de los Michi de los años 2020 son muy completas tras una fachada engañosamente prudente.

De hecho, esta serie se trata casi como si fuera una marca independiente. Aunque los productos Michi aparecen en el sitio web de Rotel, en el Michi X3 no se hace ninguna mención de la marca. Ni siquiera en la caja del embalaje o en el manual de instrucciones. Es, pues, el logotipo de Michi el que encontramos en el centro del panel frontal del X3, como sucede en los demás modelos de la serie. El Michi X5 es también un amplificador integrado casi dos veces más potente que el Michi X3 y el Michi P5 es un preamplificador, mientras que la Michi S5 y la Michi M8 son las dos propuestas en materia de amplificación de potencia, estéreo en el primer caso y mono en el segundo.

Características:

- Precio: 4.999 € (en España)
- Potencia de salida: 2x200 vatios @ 8 ohmios o 2x350 vatios @ 4 ohmios
- Distorsión armónica total: 0’008 %
- Factor de amortiguamiento (20 Hz - 20 kHz, 8 ohmios): 350
- Frecuencias de muestreo de la sección DAC: 24 bits/384 kHz, DSD y DoP
- Conectividad: Bluetooth, 1 puerto USB-B, 3 entradas digitales ópticas, 3 entradas digitales coaxiales, 4 entradas analógicas RCA (entre ellas una de fono, 1 entrada analógica balanceada XLR, 1 salida analógica preamplificada RCA, 2 salidas monofónicas para subwoofer, 1 salida de auriculares para clavija de 6’35 mm
- Otros: doble juego de terminales de conexión a cajas acústicas para bicableado, mando a distancia por infrarrojos, control externo vía Internet o RS232, circuitos de señal de disparo de 12 V
- Dimensiones (An x P x Al): 485 x 452 x 150 mm
- Peso: 28’9 kg 

 

Presentación general del Michi X3

El X3 es un aparato lujoso por su aspecto y los materiales con los que está fabricado. Con una altura que es relativamente “normal”, este amplificador integrado pesa no obstante casi 30 kilos. La anchura es notable, con un total de 48 cm como consecuencia de la adición de paneles laterales que actúan como radiador. Tras varias horas de escucha, el X3 no se calentó excesivamente en ningún momento.

El panel frontal liso y brillante no tiene nada que ver con el de los demás productos de Rotel. Está protegido por una película de plástico para evitar marcas y arañazos en el momento de desembalar el X3. La gran pantalla de visualización central integrada en el panel frontal es invisible cuando el amplificador está apagado. Justo debajo está el botón de encendido, que se ilumina en blanco cuando el aparato se pone en marcha y cambia a rojo en el modo de espera (“standby”).

La pantalla de visualización está rodeada por dos potenciómetros metálicos de impecable acabado. El tacto es imponente, sin ninguna holgura en el movimiento, señal de que estamos ante un material de alta calidad. El de la izquierda sirve para seleccionar la fuente y el de la derecha para controlar el nivel de volumen. Una toma de auriculares muy discreta para clavija de 6’35 mm está situada justo debajo del potenciómetro de volumen.

El panel trasero está igualmente bien organizado, con tres zonas distintas indicadas por concavidades. En la parte superior están las entradas y salidas analógicas, así como la antena Bluetooth. La zona central alberga las entradas digitales y USB, así como todo lo relacionado con el control y la integración del X3 con otros componentes. La última zona contiene dos juegos de terminales de conexión –de excelente factura– a cajas acústicas bañados en rodio para facilitar el bicableado en caso de que el usuario así lo desee.

En el interior, un transformador toroidal de grandes dimensiones y los cuatro condensadores que lo acompañan ocupan una buena parte del espacio disponible. La amplificación es tratada en modo doble monofónico con una placa de circuito impreso para cada canal dispuesta verticalmente a lo largo de los lados del X3. Las placas de circuito impreso de entrada/salida y de gestión global están superpuestas en la zona posterior del chasis para seguir la disposición vista desde el exterior.

Funcionamiento del Michi X3

El X3 se suministra de serie con un precioso mando a distancia metálico que incluye únicamente los botones esenciales. El botón de encendido se ilumina cuando se coge el mando gracias a un sensor de movimiento. Además de gestionar las funciones básicas, el mando también permite navegar a través de los menús.

Todo esto tiene lugar en la pantalla de visualización frontal. Bien dimensionada, las informaciones que muestra pueden leerse cómodamente desde la posición de escucha. Por defecto, muestra la fuente, la frecuencia de muestreo para las entradas digitales, y el nivel de volumen. El usuario también puede cambiar a una pantalla de tipo vúmetro o analizador de espectros, posibilidad que se configura en los menús.

Existe igualmente la posibilidad de cambiar el nombre de las entradas, asignar ajustes de tono diferentes a cada una de ellas, cambiar el nivel de brillo de la pantalla de visualización o el tiempo de retardo de la desactivación automática. Es también aquí donde se configura la conexión a redes por cable, que se utiliza sólo para actualizaciones y el control desde un sistema externo. Al igual que en la mayoría de productos firmados por Rotel, el fabricante se esfuerza para que sus aparatos sean altamente integrables en instalaciones más o menos complejas, caso de los gestionados por sistemas de domótica avanzados.

Precisemos, pues, que el Michi X3 no es un amplificador conectado. No tiene acceso a servicios de música ni a archivos compartidos en una red. Es por encima de todo un amplificador, aunque con un DAC integrado muy completo para que pueda combinarse con los mejores reproductores de música en red del momento. En nuestro caso, simplemente lo conectamos a un MacBook Pro a través de la toma USB. También le podríamos haber conectado uno de nuestros reproductores de música en red por vía digital óptica o coaxial. Pero valía la pena aprovechar la toma USB por cuanto permite la reproducción de archivos codificados hasta 24 bits/384 kHz.

La escucha

Además del ordenador portátil como fuente, nos limitamos a conectar nuestras cajas acústicas Dynaudio Special Forty. La primera impresión al escuchar el Michi X3 es la de un aparato potente y suave a la vez. El agarre exhibido por las frecuencias bajas es notable. El X3 no añade más, sino que mantiene con autoridad los diafragmas de los altavoces con autoridad para aportarles velocidad e impacto. En el tema Submarine del álbum Tako Tsubo de L’Impératrice, el bajo devastador envía capas que encajan perfectamente con el título. Los vuelos líricos de los instrumentos de cuerda parecen escapar de las cajas acústicas en tres dimensiones. Durante los puentes, que es cuando los bajos se vuelven más incisivos, el pie del bombo se presenta con todo el impacto y la nitidez necesarios, confirmando la perfecta articulación de unos graves jamás monocordes.

El Michi hace que intérpretes y músicos entren en la sala. Nos ponemos en la piel de André Manoukian cuando interpreta a Gainsbourg. Grabado muy de cerca, el X3 multiplica por diez este efecto con una legibilidad extrema de las dos manos. En cuanto a la voz, está delante del piano con una presencia cercana a la realidad. El Michi reproduce las partituras de orquestas sinfónicas con una facilidad desconcertante y con una excelente reserva dinámica. Este es el caso de la Sinfonía nº 2 en re mayor de Brahms, dirigida por Herbert Blomstedt. La profundidad es admirable, hasta el punto de que la pared detrás de nuestras cajas acústicas desapareció literalmente durante la escucha. La escena sonora es estable y ultradetallada, de tal modo que todos los atriles y sus diferentes posiciones se pueden seguir con los ojos cerrados. Con el Michi X3, las notas finales y los silencios entre notas cobran aún más relevancia.

Volvemos a encontrar de nuevo esta presencia en Sunset in the Blue de Melody Gardot cuando su voz se acerca a nosotros, debidamente posicionada a la vez que separada de los instrumentos circundantes. Hay mucha sustancia e información a lo ancho de la escena sonora, con una precisión milimétrica de las ubicaciones. Dicha escena también se extiende hacia arriba con una poderosa verticalidad en Sumthin’ Sumthin’ de Maxwell, en su nueva versión remasterizada en 24 bits. La voz se sitúa muy por encima del nivel de las cajas acústicas, con el bajo centrado y el potente bombo de apoyo en el fondo. Mientras que los coros ocupan su lugar en la zona posterior, las dos guitarras situadas en los extremos del escenario vienen a completar este despliegue en todas las dimensiones del espacio. Todo está perfectamente colocado para ofrecer una facilidad de reproducción y escucha extrema.

Puntos fuertes:
- Sensación de plenitud
- Extensión de la escena sonora
- Control y articulación de los graves
- Calidad de fabricación
- Pantalla de visualización práctica y legible desde lejos
- Posibilidad de conectar hasta 12 fuentes

Puntos débiles:
- Ausencia de una entrada HDMI ARC

Conclusión

El Michi X3 representa lo mejor de Rotel concentrado en un aparato depurado a la vez que magníficamente equipado. Aún así, es el modelo más asequible de la exclusiva serie a la que pertenece. El X3 está musicalmente muy logrado y perfectamente en sintonía con el precio al que es propuesto. Por desgracia, esto no lo hace accesible a todo el mundo pero si usted tiene la suerte de poder permitírselo, el Michi X3 llevará sus cajas acústicas a una nueva dimensión audiófila. Está dotado tanto de una gran capacidad dinámica como de una excelente capacidad para manejar las microinformaciones más sutiles. La enorme escena sonora –verdaderamente holográfica– que reproduce se combina con un sólido control en las frecuencias bajas. Aquí, el término “Alta Fidelidad” no es banalizado. Fuerte y dulce a la vez, esto le evita cualquier forma de agresividad o de fatiga. El X3 es un aparato muy completo con múltiples entradas analógicas y digitales, a la vez que su software es potencialmente evolutivo mediante actualizaciones. Esto lo convierte en un amplificador integrado estereofónico inmune al paso del tiempo, una percepción que es confirmada por la excelente calidad de fabricación a partir de materiales robustos. Una inversión respetable, cierto, pero dispuesta a permanecer con usted para procurarle largos años, si no décadas, de placer musical.

Traducido por Salvador Dangla