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Reseñas :
Bancos de pruebas

Kef LS50 Meta: una referencia indiscutible en minimonitores de estantería

Por Alban Amouroux |

La caja acústica de estantería LS50 es única en el catálogo de KEF. No tiene una versión más pequeña o más grande, pese a lo cual dio luz a una versión conectada, la LS50 Wireless. Ahora llega a nuestras manos y oídos una nueva versión de la L50: la LS50 Meta. El nuevo tweeter utiliza un “metamaterial” para amortiguar las ondas posteriores. ¿Qué podemos esperar de esta innovación y qué aporta a esta caja acústica de KEF?

El LS50 es en cierto modo la demostración accesible de los conocimientos técnicos de KEF en el campo del altavoz coaxial: el Uni-Q. Se ha utilizado en numerosos modelos de la marca puesto que la LS50 Meta está equipada con la 12ª generación del mismo. Sin embargo, es la primera vez que incorpora una tecnología de absorción basada en metamateriales que responde a la denominación Metamaterial Absorption Technology (MAT). Así pues, en todas las declinaciones de la LS50 encontramos un único transductor en el que el tweeter está situado en el centro del diafragma del woofer. El objetivo es conseguir una integración ideal en todo el espectro de audio con una puesta en fase y una sincronización perfectamente alineadas.

La primera KEF LS50 vio la luz hace ocho años en la forma de un modelo de aniversario. Se ha beneficiado de muchos bancos de pruebas elogiosos que han cimentado su reputación y contribuido a su gran longevidad. Y parece que esto aún no ha terminado: con la LS50 Meta, la historia continúa. KEF simplemente ha tomado la base del éxito de la primera versión mejorado diferentes aspectos para llevar a cabo una importante actualización no necesariamente identificable a primera vista.

También la versión inalámbrica tiene una segunda versión llamada simplemente LS50 Wireless II. Aunque no se llama Meta, integra todos los elementos conceptuales de esta última. La LS50 Meta pasiva que probamos aquí está disponible en cuatro colores mate: azul real, negro carbón, gris titanio o blanco mineral. El acabado del diafragma del transductor Uni-Q varía ligeramente de un modelo a otro entre bronce y cobre.

 

Características

- Precio: 1.299 € la pareja (en España)
- Tipo: caja acústica de estantería bass-reflex de 2 vías con altavoz coaxial
- Altavoces: 1 woofer de 12’5 cm y 1 tweeter de 25 mm montados en el mismo chasis
- Respuesta en frecuencia: 79-28.000 Hz (+/-3 dB)
- Sensibilidad: 85 dB
- Impedancia nominal: 8 ohmios (mínima de 3’5 ohmios)
- Potencia del amplificador asociado : 40-100 vatios
- Peso: 7’2 kg la unidad
- Dimensiones (Al x An x P): 302 x 200 x 278 mm

Presentación general de las LS50 Meta

Estas pequeñas cajas acústicas de estantería deberían encontrar fácilmente su lugar incluso en las habitaciones más pequeñas, aunque habría que evitar pegarlas a la pared por cuanto el puerto bass-reflex se encuentra en su panel trasero. Dicho puerto ha sido revisado en comparación con la versión precedente, siendo más acampanado tanto en su entrada como en su salida con el fin de eliminar el grueso de las turbulencias de aire y, por tanto, el ruido asociado a las mismas.

El recinto de la LS50 Meta sigue estando formado por paneles de madera y un panel frontal de material compuesto al que KEF ha dado una forma curvada con el objetivo de evitar los efectos de borde y la difracción. También el panel trasero es un poco más redondeado en su contorno. Los bloques de terminales de conexión están situados en un pequeño receso con bordes suaves y en la versión analizada no aceptan clavijas de tipo banana. La LS50 sigue sin tener rejilla o cubierta, pero el tweeter está bien protegido por su guía de ondas. A notar igualmente que la única concesión al lujo es el logotipo de KEF impreso en letras grandes en la parte superior de la caja acústica en un color muy similar al de esta última que a la postre resulta bastante discreto.

Es sin duda el altavoz coaxial de la LS50 Meta su principal seña de identidad. Lo primero a destacar del mismo es el diseño de la suspensión de goma con pequeñas hendiduras distribuidas en todo su perímetro para controlar mejor el desplazamiento del cono del woofer, fabricado en una aleación de magnesio y aluminio. El motor de dicho transductor, es decir el conjunto formado por imán y bobina móvil, ha sido mejorado para reducir la distorsión. A ello contribuyen dos anillos de aluminio colocados en el exterior y el interior del recorrido de la bobina.

Es sin duda el tweeter el componente que más ha evolucionado de la KEF, siendo gracias al mismo la presencia del sufijo “Meta” en su nombre. Este conjunto de materiales está destinado a absorber las ondas posteriores del tweeter con el objetivo de atraparlas para que no vuelvan al diafragma y coloreen el sonido en el interior de la LS50 Meta. Una pieza redonda con un laberinto formado por 30 tubos está sintonizada a frecuencias diferentes de tal modo que el nivel de presión sonora de las mismas será fuertemente atenuado al quedar atrapadas en dichos tubos. Como resultado de ello, la respuesta impulsional del tweeter es casi perfecta.

Siempre con el objetivo de que la LS50 Meta sea lo más neutra posible, KEF ha mejorado los refuerzos transversales en el interior del recinto. La idea es, por supuesto, hacer que dicho recinto sea inerte, que el woofer deje de transmitir vibraciones a las paredes para no añadir frecuencias parásitas a la reproducción. También han evolucionado otros elementos, caso de la guía de ondas de alta rigidez situada delante del tweeter o un filtro divisor de frecuencias pasivo con componentes revisados. Si se desea ir más allá y descubrir todas estas evoluciones desde un punto de vista técnico, KEF ha publicado un “White Paper” en formato PDF donde explica todo esto al detalle con el apoyo de esquemas y curvas.

Puesta a punto de las LS50 Meta

El formato de estantería de las LS50 Meta facilita su instalación. Su elevado peso –más de 7 kg– requiere un soporte estable, como por ejemplo las estanterías de un mueble. El uso de soportes de suelo dedicados también es una buena solución. Cuatro orificios situados en la zona inferior de la caja acústica permiten fijarla al soporte de suelo opcional o, de modo alternativo, añadir puntas de desacoplo metálicas o cualquier otro tipo de accesorio intermedio para evacuar las vibraciones. Para nuestras sesiones de escucha, las colocamos en nuestros soportes de suelo Atacama rellenos de arena.

KEF recomienda para las LS50 Meta una potencia de amplificación comprendida entre 40 y 100 vatios continuos por canal, siendo los 2x125 vatios de nuestro robusto Parasound suficiente para hacerlas cantar. En este sentido, aconsejamos apuntar al extremo superior del rango mencionado por cuanto estas cajas acústicas tienen una sensibilidad bastante baja, concretamente 85 dB. La curva de respuesta en frecuencia comienza en 79 Hz a +/-3 dB, una cifra bastante alta que sugiere la necesidad de un subwoofer dependiendo de los hábitos de escucha del usuario. Nuestra escucha se hizo con Qobuz a través de Roon.

La escucha

Como siempre, prestamos una atención especial a la primera impresión, que a menudo suele ser la correcta. Las LS50 Meta abren mucho la escena sonora, un resultado que no está necesariamente al alcance de cajas acústicas compactas equipadas con un altavoz de sólo 125 mm de diámetro. Es aquí donde se comprueba el dominio de la respuesta en fase y la ausencia de coloración de recinto de las pequeñas KEF. Estas cajas acústicas son todo lo contrario de la planitud. No temen a las grandes formaciones orquestales, como por ejemplo la Filarmónica de Berlín interpretando la Sinfonía n º6 de Tchaikovsky. La estratificación de los planos sonoros en profundidad aportada por las LS50 Meta es bastante admirable, pudiéndose seguir casi con la vista las diferentes secciones de la orquesta, todo ello con una fluidez y una naturalidad absolutas.

Cuando la escena sonora es compacta pero está lleno de músicos, como es el caso del último disco de Jean-Jacques Milteau, a medio camino entre el blues y el country, la delicadeza de la reproducción salta a los oídos con las LS50 Meta. La armónica y las guitarras se responden con la suficiente aireación para distinguirse fácilmente entre sí. Todo ello forma un conjunto extremadamente coherente que las KEF reproducen maravillosamente tanto en amplitud como en profundidad, siempre sin el más mínimo atisbo de agresividad. Las resonancias de la batería y de la voz, claramente perceptibles, nunca son enmascaradas por el resto de la banda, contribuyendo a esa sensación de apertura que ofrecen las LS50 Meta.

En el tema Submarine de L’Impératrice, encontramos de nuevo esa sensación de espacio casi desmesurada con respecto al tamaño de las cajas acústicas. Esto beneficia de manera idónea a la reproducción del citado tema, con diferentes planos, sonoridades que explotan aquí y allá, a la vez que la voz de la cantante está bien definida, con altura. Los imponentes graves de esta canción son reproducidos por las LS50 Meta de forma convincente. El impacto está ahí, las resonancias deseadas también. El woofer, ayudado por el puerto bass-reflex, envía ritmo con alegría, incluso si las frecuencias más bajas se recortan rápidamente. Esto significa que en una sala de tamaño mediano no se debería experimentar ninguna limitación catastrófica en la zona baja del espectro durante la escucha de las LS50 Meta.

Puntos fuertes:
- Estética, así como los 4 acabados disponibles
- Coherencia y profundidad de la escena sonora
- Precisión y elegancia de la reproducción
- Cajas acústicas que desaparecen ante la música

Puntos débiles:
- Ausencia de rejilla de protección
- Posible necesidad de ser complementadas por un subwoofer

Potencia y uso recomendado

 

Conclusión

¿Se reflejan en la escucha las decisiones en materia de tecnología que llevaron a crear de las LS50 Meta? Es difícil decirlo. Pero esa no es la cuestión, ya que las LS50 Meta reproducen la música de forma transparente, que es lo que realmente importa. Las KEF no son transparentes en el sentido analítico o frío del término, sino que han elegido la vía del realismo. En otras palabras, desaparecen por completo ante la música. Tanto que es realmente difícil saber dónde están cuando se cierran los ojos. El concepto Uni-Q, en constante mejora, demuestra una vez más su validez. La escena sonora abre un marco grandioso a la música. Los timbres son respetados con mucha elegancia en la zona media-alta del espectro, una especie de presencia sin ninguna arrogancia. Para sacarles el máximo partido, no hay que dudar en combinar las LS50 Meta con un amplificador de calidad que entregue una potencia confortable para obtener el impacto necesario en los graves. Ya para finalizar, señalemos que asociadas a un subwoofer como el KC62 de la propia KEF, el usuario dispondrá –si la situación lo requiere, lo que no tiene por qué ser el caso– de la extensión necesaria para reproducir las frecuencias más bajas del espectro.

Traducido por Salvador Dangla