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Cambridge Edge NQ: probamos un preamplificador con streamer “Hi-Res” integrado de alta gama

Por Alban Amouroux |

En el año 2018, Cambridge creó la gama Edge, una serie exclusiva de electrónicas de audio de muy alto nivel para celebrar el 50º aniversario de su fundación. Una gama en la que la estética, la concepción con espíritu audiófilo y la funcionalidad a la última están a la orden del día. El Edge NQ es un preamplificador analógico y digital con streamer integrado que ha sido diseñado para convertirse en el corazón de un sistema de Alta Fidelidad de excepción.

Con formas dulces y redondeadas, el diseño del Cambridge induce a engaño. Equipado únicamente en su panel frontal con una pantalla de visualización y un control de volumen, a primera vista se podría pensar que este dispositivo es compacto y recogido. Sin embargo, dicha pantalla es grande y el control de volumen enorme, de modo que el Edge NQ es una imponente electrónica con una anchura de 46 cm. El diseño, al igual que el del resto de modelos de la gama Edge, está especialmente bien pensado. Así, el recinto de chapa plegada y sujeta por unos pocos tornillos ha sido descartado ya que aquí se ha optado por la solidez. Tanto el panel frontal como los paneles laterales están formados por estructuras gruesas que refuerzan la prestancia de este aparato, apoyándose el conjunto en una base que soporta toda la parte delantera y dos abrazaderas traseras, en oposición al uso de simples pies.

La serie Edge también incluye un amplificador integrado estereofónico con un panel frontal todavía más sencillo en el que figura únicamente el control de volumen. Incorpora un DAC, pero no un streamer. En este caso, el Edge NQ puede combinarse con dicho DAC sólo para reproducir audio digital. En el otro caso, es posible utilizar el Edge NQ como preamplificador y combinarlo con dos propuestas en materia de amplificación: una etapa de potencia estereofónica Edge W o un par de etapas de potencia monofónicas Edge M.

Características:

- Precio:4 990 € (en España)
Relación señal/ruido: >103 dB
Distorsión armónica : 0’0008 % (20 Hz-20 kHz – 1 Vrms)
- Diafonía: <-100 dB
Nivel de salida del preamplificador: 6 Vrms
Codificación digital: PCM hasta 32 bits/384 kHz y DSD hasta DSD256
Protocolos: Roon, Chromecast y AirPlay
Archivos digitales: FLAC, MP3, AAC, ALAC y WAV
Conectividad: 1 puerto USB-B, 1 puerto USB-A, 1 HDMI con ARC, 1 toma digital coaxial, 2 tomas digitales ópticas, 2 entradas analógicas RCA, 1 entrada analógica XLR, 1 salida  analógica RCA, 1 salida analógica XLR, 1 puerto Ethernet, Wi-Fi g, Bluetooth 4.1 aptX HD y 1 puerto RS232
Dimensiones (An x P x Al): 460 x 405 x 120 mm
Peso: 10’2 kg

Presentación general del Edge NQ

Antes de entrar a fondo en la descripción del Edge NQ, felicitemos primero a Cambridge por el grado de protección del aparato durante su transporte. El embalaje se ha llevado al paroxismo, a la manera de algunos fabricantes de smartphones, por ejemplo. El Edge NQ está protegido por una doble caja de cartón con asas fijadas mediante clips muy similar a las empleadas en el embalaje de los televisores planos de gran des dimensiones.

En el interior, el aparato está protegido por espumas compactas reforzadas en las esquinas por piezas de madera. Una vez que se retira la parte superior, el Edge NQ queda protegido por una cubierta que se une a la caja y se abre mediante una cremallera. Una última protección de goma toma su lugar en la parte superior del aparato, concretamente en la ranura dedicada a su ventilación natural.

La caja de cartón se guarda o se tira por cuanto seguramente tendrá poca importancia para la mayoría de los usuarios. Sin embargo, cuando la atención por los detalles llega tan lejos, con una voluntad real de proteger el producto a la perfección y ofrecer una primera experiencia en el mismo momento de desembalarlo, tenemos ya una excelente prueba de la seriedad del fabricante.

El acabado gris ratón granulado es magnífico, al igual que los detalles de la cubierta superior y el ajuste de cada panel. Todo ello contribuye a crear un aspecto monolítico. Un pequeño detalle divertido: las coordenadas GPS del showroom de Cambridge en Londres están inscritas en uno de los paneles laterales del Edge NQ.

En lo que respecta al minimalista panel frontal, incluye de todos modos una gran pantalla de visualización a todo color aunque se trata únicamente de una pantalla y no de una pantalla de navegación ya que no es sensible al tacto. Junto a la misma encontramos un control de volumen de grandes dimensiones rodeado por un anillo que permite seleccionar las fuentes de audio. En el extremo izquierdo figuran el botón de puesta en marcha y la toma de auriculares.

El Edge NQ incorpora nada menos que ocho entradas: tres analógicas, tres digitales, una USB-B y una toma HDMI ARC. Esto última es muy interesante porque permite utilizar el Cambridge en un sistema mixto para música y vídeo para disfrutar del sonido de un Blu-ray Disc, de una consola de videojuegos o de servicios como YouTube o Netflix.

Todas estas tomas utilizan conectores de alta calidad bañados en oro sólidamente fijados al chasis. También hay un puerto USB-A para reproducir música almacenada en una llave USB y otro puerto para una llave Wi-Fi, así como conectividad Bluetooth y Ethernet.

Por su parte, el interior del Edge NQ está repleto de numerosas placas de circuito impreso colocadas unas sobre otras cuyas funciones están perfectamente separadas. Un transformador toroidal de tamaño respetable está atornillado al chasis justo detrás del panel frontal. La reproducción de audio en alta resolución es diferente según se trate del puerto USB y la red a la que tengamos conectado el aparato. En el primer caso, asciende hasta 24 bits/384kHz mientras que en el segundo es de 24 bits/192kHz, lo que corresponde a la calidad de la suscripción “Hi-Res” Studio a Qobuz.

Funcionamiento del Edge NQ

Las funciones básicas del Edge NQ se manejan a través del gran –y pesado– mando a distancia suministrado de serie, tan elegante como el propio aparato. Ofrece acceso a un total de cuatro preselecciones, entre ellas listas de reproducción y emisoras de radio por Internet. Para ir más allá, hay que utilizar la aplicación para dispositivos móviles.

Cambridge nos pide que descarguemos la aplicación Edge, que se actualizará descargando la función Chromecast. A continuación pasamos a la aplicación StreamMagic, que utilizan todos los dispositivos conectados de la marca británica.

Esta aplicación está dividida en cuatro pantallas: las escuchas recientes, los periféricos, los componentes multimedia y las radios web. La primera pantalla muestra las últimas emisoras de radio escuchadas y las fuentes más utilizadas. Proporciona acceso a aplicaciones de música que no están integradas en la aplicación. Qobuz se encuentra en la pantalla multimedia, al mismo nivel que los servidores DLNA de la red y el contenido accesible a través del puerto USB.

Todas las funciones habituales de Qobuz están disponibles directamente en la aplicación Cambridge StreamMagic para una mayor facilidad de uso: nuevos lanzamientos, selección, superventas, etc. Y, por supuesto, los favoritos, las listas de reproducción y las compras del usuario.

La aplicación no ofrece ninguna configuración de audio para el Edge NQ. Sin embargo es posible configurar el tiempo de retardo del apagado automático, el brillo de la pantalla, el límite máximo del nivel de volumen o el modo de salida de audio: fijo o preamplificado. Aparte de esta aplicación, hay otras formas de reproducir audio sin soporte físico, caso de los ecosistemas Chromecast, AirPlay 2, UPnP/DLNA y Roon.

La escucha

Hemos utilizado el Edge NQ como streamer y preamplificador conectado directamente a nuestra etapa de potencia estereofónica a través de sus conexiones XLR y a nuestras cajas acústicas Dynaudio habituales. La escena sonora se despliega en las tres dimensiones del espacio, ofreciendo una bella estratificación de planos. En el tema de jazz Herman's Habit de la banda sonora de La La Land, los distintos instrumentos ocupan su lugar con entidad y aireación. La batería un poco a la derecha, el piano delante a la izquierda, los instrumentos de metal detrás a la izquierda y a la derecha: cada uno de ellos es fácil de seguir gracias a las elevadas capacidades de legibilidad del Edge NQ.

Seguimos con una escucha relajada y no agresiva de Bad Guy de Billie Eilish, a pesar de la ajetreada producción de este tema. Tanto la voz principal como los coros situados en los extremos del escenario exhiben a la vez una calidez y una precisión sin mácula. También hay autoridad en el extremo inferior del espectro, donde ninguna frecuencia es atenuada, todo ello con redondez, suavidad y nivel de detalle. El impacto es preciso y realista, extendiéndose la escena sonora en profundidad hasta el punto de romper virtualmente los límites de la pared que hay detrás de nuestras cajas acústicas.

El Edge NQ también se siente muy a gusto apoyando las voces en la zona media-baja del espectro y dándoles el agarre necesario, aportando por tanto un punto de realismo extra. Así, con el tema Photograph, la cantante Stacey Kent toma literalmente cuerpo en la sala. Esta poderosa gama media-baja proporciona el agarre que se espera para acercarnos a las condiciones de una interpretación en directo. Repetimos la misma experiencia con Lianne La Havas en su álbum Live at the Roundhouse. La escucha de Bittersweet nos ofrece una magnífica sensación de presencia donde la voz de Lianne y la guitarra que la acompaña prácticamente llenan nuestra sala de escucha.

The Edge NQ también nos gratifica con un dominio magistral de las grandes formaciones musicales en la banda sonora de Wonder Woman 84, firmada por Hans Zimmer. La orquesta es literalmente reenviada a la zona posterior de las cajas acústicas con un verdadero poderío musical en todo el espectro de audio. La cohesión de los registros es excelente, desde las notas más altas de los metales y las cuerdas hasta los graves más profundos de las percusiones, a la vez que los coros femeninos que coronan el conjunto parecen estar suspendidos en la sala.


Puntos fuertes:
Calidad de fabricación
Estética depurada 
Escucha cálida y relajada
Profundidad de la escena sonora
Número de fuentes disponibles
Conectividad a redes muy completa


Puntos débiles:
Es una pena que la pantalla de visualización no muestre el nivel de volumen


Conclusión

El Cambridge Edge NQ es un aparato con una calidad de fabricación High End que sabe hacer muchas cosas. Reúne tanto fuentes analógicas como digitales y con su toma HDMI también puede reproducir sonido procedente de un televisor. Así que usted puede conectarle cualquier cosa que tenga, desde un giradiscos hasta un PC. La más bien básica interfaz del panel frontal es completada por una aplicación móvil particularmente completa, y si eso no le sirve hay muchas alternativas gracias a todos los protocolos de audio en red soportados. Su carácter sonoro es a la vez aireado y cálido. La escena sonora es amplia y está bien proporcionada mientras que la zona media-baja le asegura un fundamento excelente. El resultado final tiene que ver más con la sensación de presencia que con la definición extrema, ¡lo que no nos desagrada en absoluto!

Traducción de Salvador Dangla