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Auralic Altair G1: un preamplificador digital con streamer Hi-Res incorporado para acercarse a la perfección audiófila

Por Alban Amouroux |

Los productos de Auralic gozan en la actualidad de una excelente reputación que se ha forjado en el transcurso de apenas trece años, es decir la antigüedad de la empresa. Con una pequeña pero coherente gama de productos dedicados a la reproducción de audio digital, Auralic se ha posicionado en un rango de precios que va desde el premium a la gama alta. El Altair G1 es el modelo más universal de la gama. Y también el más asequible.

Recientemente, Auralic ha armonizado la apariencia de sus productos. Hubo un tiempo en que tenían un diseño completamente distinto, con una gran pantalla de visualización amarilla. Esto ayudó a la marca a diferenciarse y hacerse notar. Pero no sólo para los ojos, sino, por supuesto, también para los oídos. Para lograr sus objetivos, Auralic trata todos sus preamplificadores, convertidores, streamers y relojes digitales de la misma manera: utilizando componentes perfectamente organizados y separados, todos ellos instalados en chasis acústicamente inertes. Los modelos más exclusivos, cuyos nombres terminan en .1, incorporan, entre otros elementos distintivos, un chasis doble que integra una lámina de cobre.

Todos los modelos de Auralic parecen iguales, pero no incluyen las mismas funciones. Algunos detalles sobre el equipamiento del panel frontal, como la presencia o ausencia de un potenciómetro o de una toma de auriculares, permiten al potencial usuario decidirse. Hay streamers sin DAC, DAC’s con streamer y streamers con DAC y preamplificador. Es este último tipo de producto el que nos interesa: el Altair G1. Auralic es también uno de los raros nombres del audio digital que fabrica relojes maestros. Están equipados con un oscilador ultrapreciso que imprimirá un ritmo perfecto a la reproducción para descartar cualquier riesgo de “jitter”. El Altair G1 es un producto completamente digital que pone al alcance de un amplio número de aficionados el mejor saber hacer de Auralic.

Características

- Precio: 2.399 € (en España)
- Conectividad: Wi-fi, Ethernet, Bluetooth, 3 entradas digitales (óptica, coaxial, XLR AES/EBU), 1 puerto USB-B audio, 1 puerto USB-A para almacenamiento, 1 salida analógica balanceada, 1 salida analógica no balanceada
- Compatibilidad digital: PCM hasta 32 bits/384 kHz, DSD hasta DSD512
- Streaming: Roon Ready, DLNA, AirPlay, emisoras de radio de Internet, Qobuz nativo
- Dimensiones (An x Al x P):340 x 80 x 320 mm 
- Peso:6’8 kg

Presentación general del Altair G1

Desde hace mucho tiempo, los componentes de Alta Fidelidad ya no respetan la anchura estándar. Es el caso del Altair G1, cuyo panel frontal sólo tiene 34 cm de ancho. Aún así, en un formato tan compacto, Auralic ha conseguido incluir un gran número de funcionalidades. En lo que respecta a la construcción y los acabados, todo es robusto, con paneles gruesos y una pintura resistente, pesando el Altair G1 casi 7 kg.

El panel frontal está dividido en tres partes. A la izquierda tenemos una salida de auriculares para clavija de 6’35 mm, en el centro está la pantalla de visualización LCD de 10 cm a todo color montada en un hueco del chasis y a la derecha hay un potenciómetro multifunción. No hay botón de encendido ni de espera: para ello basta con una pulsación larga en el citado potenciómetro.

El Altair G1 funciona exclusivamente en el ámbito digital. Gestiona siete fuentes que se pueden desglosar de la siguiente manera: el streaming a través de Ethernet o Wi-Fi, Bluetooth, tres entradas digitales en diferentes formatos, una entrada USB para ordenador y el almacenamiento directo de archivos.

Esto último es posible de forma interna o externa. Al hacer el pedido, es posible optar por añadir una unidad SSD de 2TB instalada en fábrica, lo que añade 400 euros a la factura. También se puede utilizar el puerto USB del panel trasero para conectar nuestro propio disco duro externo.

En consecuencia, no hay ninguna entrada analógica. Si desea conectar un giradiscos o algo similar, el Altair G1 no será necesariamente la respuesta adecuada para su proyecto. Pero esta es la única de sus carencias. Tenga en cuenta que hay en el mercado preamplificadores de fono RIAA con salidas digitales, lo que posiblemente resolvería este contratiempo.

Por lo tanto, la única conectividad analógica es la dedicada a las salidas preamplificadas: un par de conectores RCA para el modo no balanceado y un par de conectores XLR para el modo balanceado. La gestión del nivel de volumen permanece en el dominio digital de principio a fin.

En el interior, la sección de conversión digital/analógica está separada del resto por un tabique para evitar interferencias. En la parte posterior izquierda figura una placa de circuito impreso que alberga las entradas, gestión del sistema y la alimentación mientras que en la parte delantera encontramos un transformador toroidal de tamaño respetable.

La conversión D/A es confiada a un “chip” ESS 9038Q2M compatible Hi-Res en PCM hasta 32 bits/384 kHz y en DSD hasta DSD512. El conjunto de las señales es tratado por un procesador propio llamado Tesla G2. Muy potente y respaldado por 1 GB de memoria caché y 2 GB de RAM, este procesador maneja 37.500 millones de datos por segundo. Para un rechazo óptimo del “jitter”, el Altair G1 se basa en un reloj interno con una precisión de 72 femtosegundos.

Funcionalidades del Altair G1

El Altair G1 se suministra sin mando a distancia, aunque incorpora un receptor de infrarrojos porque Auralic ofrece al usuario la oportunidad de utilizar el mando a distancia de su elección y memorizar en el mismo las órdenes de control que realmente necesita en el día a día. También es posible navegar por las distintas pantallas de menú y de configuración del panel frontal gracias al potenciómetro que hace de centro neurálgico multifuncional. La forma más sencilla de hacerlo consiste en descargar la aplicación móvil Auralic Lightning DS.

Esta aplicación es eficaz y eso es todo lo que se le pide. Un menú vertical formado por iconos, situado en la parte izquierda, nos dirige a las fuentes, los favoritos, las listas de reproducción, las emisoras de radio de Internet y, por supuesto, a Qobuz. Tras introducir los datos de su cuenta, el usuario encontrará sus álbumes y temas musicales favoritos, así como sugerencias de Qobuz tales como novedades, bestsellers, listas de reproducción, etc.

En la parte inferior izquierda de la aplicación, una rueda dentada le lleva a todos los parámetros de ajuste del Altair, y la verdad es que hay muchos. Puede seleccionar filtros, establecer la calidad de audio máxima o incluso aplicar un sobremuestreo. También es posible activar o desactivar fuentes y servicios tales como AirPlay, Bluetooth, Spotify Connect o Roon.

Como hemos visto anteriormente, el Altair G1 incluye la función de servidor de archivos, y además tanto para sí mismo como para otros reproductores de audio presentes en la red del usuario. Incluso puede copiar sus discos compactos en su unidad de almacenamiento interna o externa. Todo lo que necesita es un reproductor de CD externo USB de tipo informático. Los álbumes son copiados y se añaden los metadatos.

La escucha

Este no es el primer aparato de Auralic que pasa por nuestras manos, por lo que reencontramos una especie de aire familiar. Lo que en su momento nos gustó de otros productos de la marca también está presente en el Altair G1. Teniendo en cuenta el segmento de precio al que pertenece, sabe hacer cosas que suelen estar reservadas a productos mucho más elitistas. Posee una rara habilidad para recrear una escena sonora mucho más presente de lo que estamos acostumbrados. Una escena sonora que se extiende en anchura y en altura, lo que supone un resultado ya notable. Pero también sabe ir más allá del marco de las cajas acústicas al ser dicha escena más espesa tanto detrás como delante de las mismas.

El Altair G1 consigue sus objetivos sin comprometer la fidelidad. Los timbres son suntuosos. Los amantes de la guitarra estarán encantados con la reedición en alta resolución de la colaboración entre B.B. King y Eric Clapton en el clásico Riding With the King. Con el Auralic, uno se sumerge en la complicidad existente entre estos dos gigantes que se responden entre sí, siempre perfectamente separados en la escena que tenemos delante, con el conjunto de su acompañamiento a su alrededor. Hay sustancia en todo lo ancho de la escena sonora, sin que se perciba ningún hueco.

El último tema electro de Petit Biscuit, I Leave Again, permite una vez más valorar sin limitaciones las posibilidades del Altair G1 en materia de reproducción sonora. La música llena la sala sin forzarla: estamos en el corazón de la melodía a 360°, apoyada por unos graves de una riqueza y un impacto sin mácula. Este streamer es capaz de buscar los más mínimos detalles tanto en los registros más altos como en los más bajos para destilar la más mínima respiración, el más mínimo toque instrumental.

La escucha de grabaciones excelentes es un auténtico placer. Por mucho que el Altair saque lo mejor de cualquier tema musical, las grabaciones de referencia en alta resolución le permiten tocar el cielo. En las sesiones orquestales I Know I Dream, Stacey Kent delante de nosotros, allí, en la sala. Su suave voz nos transporta, apoyada por el contrabajo a la izquierda y la guitarra a la derecha, en un alarde total de realismo. Por mucho que busquemos, somos incapaces encontrar ningún fallo en este streamer.

Puntos fuertes:
Escena sonora tridimensional
Aplicación móvil bien pensada
Integración de Qobuz
Funciones de ripeado y servidor
Compatibilidad AirPlay y Roon

Puntos débiles:
Es una lástima que la pantalla de visualización frontal no sea táctil

Conclusión

El Altair G1 se encuentra en la encrucijada de la Alta Fidelidad y la musicalidad. Hace ambas cosas con brío para complacer a todo el mundo. Si usted busca la capacidad de análisis y los más insignificantes detalles enterrados en las grabaciones, el Altair G1 hace el trabajo sin pestañear. Pero, por encima de todo, tiene el buen gusto de llegar al fondo de las cosas sin aburrirse. Esta soberbia y muy completa escena sonora lleva la música a su sala de estar hasta e punto desbordarla. Cada voz, cada instrumento, están tan perfectamente detallados y definidos que parecen formar parte de la decoración. El Altair G1 es una auténtica joya. Un producto con el que no es necesario buscar más siempre y cuando su presupuesto lo permita. Y no hay que olvidar que además posee excelentes capacidades de reproducción en red con Qobuz incorporado, múltiples parámetros para personalización, un DAC con varias entradas y una función de servidor de archivos de audio y de copiado de CDs. Es muy posible que sea el último componente digital que vaya a necesitar y que nunca tenga ganas de cambiar.

traducción: Salvador Dangla