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Reseñas :
Bancos de pruebas

Sonos One: probamos la reina de las cajas acústicas compactas con conectividad a redes

Por Alban Amouroux |

La célebre caja acústica inalámbrica compacta Sonos One aún no había pasado por nuestras manos. Así que decidimos ir más allá de una única prueba y proponer tres pruebas en una, con diferentes configuraciones posibles: la One sola, como par estereofónico y como parte de un sistema 2.1 acompañada de subwoofer, lo que nos permite recordar que las cajas acústicas con conectividad a redes capaces de tal escalabilidad no son tan numerosas.

La categoría de las cajas acústicas inalámbricas compactas está llena de propuestas firmadas por múltiples fabricantes. En consecuencia, esto hace que sea difícil distinguir entre productos en una gama de precios asequibles –del orden de 200 euros– muy disputada. Sonos tiene la ventaja combinada de su carácter pionero y su reputación. De ahí que propongamos la Sonos One como la referencia a batir, pese a que, objetivamente hablando, no sea necesariamente la mejor caja acústica para todos.

La Sonos One es el modelo más pequeño de una gama totalmente conectada. Está disponible en dos versiones: con o sin asistente de voz incorporado. La One incorpora micrófonos y una tecla para apagarla mientras que la One SL está desprovista de unos y otra. Aparte de esta especificidad, las dos cajas acústicas son completamente idénticas, por lo que es del todo posible combinar un modelo de cada para crear un par estereofónico. Además, esta es la mejor opción. En caso contrario, al combinar dos One con micrófonos uno se encuentra con dos asistentes de voz en la misma estancia, lo que tiene poco interés.

Características

- Precio: 229 € (en España)
- Potencia del amplificador interno: no comunicada
- Altavoces: configuración mono de 2 vías
- Conectividad: Ethernet, Wi-Fi
- Otros: Qobuz integrado, asistentes de voz Alexa y Google integrados, AirPlay 2
- Dimensiones (An x P x Al): 119 x 119 x 161 mm
- Peso: 1’85 kg 

Presentación general de la Sonos One

La Sonos One mide únicamente 160 mm de alto, por lo que es fácil de instalar en cualquier lugar. El recinto está fabricado en metal y plástico de muy alta calidad con acabado satinado. Los ajustes son perfectos, sin ningún tornillo visible. Esta caja acústica respira seriedad, con un peso bastante notable si tenemos en cuenta su volumen. Para adaptarse mejor a los gustos del usuario en materia de decoración, la One está disponible en blanco o en negro.

La Sonos funciona en mono con dos transductores –un woofer y un tweeter– protegidos por una rejilla no extraíble. En la parte superior, tres botones táctiles sirven para controlar el nivel de volumen y para iniciar/detener la reproducción. Son idénticos en casi todos los productos Sonos. La versión de la One con asistente vocal incorpora un botón adicional ilustrado por el icono de un micrófono que, lógicamente, se utiliza para desactivar la escucha correspondiente a la parte de los micrófonos.

La Sonos One es menos eficiente en lo que respecta a la conectividad hasta el punto de que sólo hay una única toma, concretamente la que se utiliza para conectar la caja acústica a nuestra red vía cable Ethernet. Y es que Sonos obvia entradas de audio auxiliares ya sean con mini-clavija u ópticas. No hay puerto USB para reproducción USB y menos aún Bluetooth. El objetivo de la Sonos One es la música sin soporte físico a través de la red y nada más, lo que resulta más bien positivo si usted quiere aprovechar su suscripción a Qobuz.

Funcionamiento de la Sonos One

Sabemos la aplicación móvil de Sonos no complace a todo el mundo. Sin embargo, según nuestra experiencia, es una de las mejores actualmente disponibles para controlar y configurar un sistema de cajas acústicas con conectividad a redes. Las diferentes etapas correspondientes a la instalación son extremadamente claras, ilustradas y bien explicadas. Es imposible perderse a menos que tenga que afrontar otros problemas independientes de la caja acústica, como por ejemplo una red Wi-Fi o por cable con prestaciones limitadas.

El sistema Sonos permite multiplicar las cajas acústicas para sonorizar varias habitaciones de la casa. En este sentido, la aplicación facilita la navegación entre dichas habitaciones a la vez que la reagrupación de zonas. Proporciona acceso a Qobuz en las versiones CD y Hi-Res 24 bits/48 kHz. Qobuz está totalmente integrado con, cosa nada habitual, la posibilidad de modificar las playlists de Qobuz directamente en la aplicación Sonos. También es posible crear playlists locales, es decir dentro del sistema Sonos, con temas musicales procedentes de Qobuz.

Encontramos a continuación los asistentes de voz Amazon Alexa y Google Assistant. No es posible activar simultáneamente los dos, por lo que hay que elegir uno u otro para controlar la música, hacer preguntas o controlar las funciones de nuestra casa inteligente. La conectividad AirPlay 2 permite a las One y One SL integrarse en el mundo Apple para enviar música o insertarla en un sistema HomeKit controlado por voz vía Siri.

La escucha: una única Sonos One

Empezamos las sesiones de escucha con una única Sonos One. En este caso, funciona en mono reproduciendo los canales derecho e izquierdo mezclados. Usted podrá modificar los niveles de graves y agudos, así como actuar sobre un compensador fisiológico (“loudness”). Este último está activo por defecto, lo que nos permite disponer de un sonido cálido y bien cargado de graves desde los primeros minutos. En la mayoría de casos, dicho compensador puede permanecer activo porque ha sido bien pensado por Sonos teniendo en cuenta las capacidades técnicas de los altavoces empleados. Si se desactiva, se perderá el lado encantador de esta caja acústica, ya que contribuye a la sensación de estar frente a una caja acústica mucho más grande. No obstante, es preferible realizar la calibración automática Trueplay (obligatoriamente con un iPhone). Tras unos minutos de ajustes, el sonido se transforma, es más nítido, como si se hubiera desengrasado, librándose de la pesadez que a veces produce en el sonido el uso del compensador fisiológico por defecto.

En el álbum de música electrónica A Tenuous Tale of Her, de Poté, los omnipresentes y muy secos graves se reproducen bien a niveles de sonido normales. Hay que elevar realmente mucho el nivel de volumen para empezar a oír distorsión. Porque incluso a niveles sostenidos los altavoces están perfectamente controlados. En un tema más intimista como La Javanaise del último álbum de versiones de André Manoukian, el piano aparece, obviamente, pequeño a la vez que confinado en el volumen de la One. Pero cuando la voz de Melody Gardot se hace escuchar, aparece bien separada del instrumento, con un verdadero efecto de redondez y presencia, como si fuese proyectada hacia fuera de la caja acústica.

La escucha: dos Sonos One en par estereofónico

Continuamos asociando una One SL a la Sonos One inicial. Las instalamos en una configuración Hi-Fi sustituyendo a nuestras cajas acústicas habituales y luego repetimos el proceso de calibración Trueplay. Dicho proceso es necesario cada vez que se cambia la posición de una caja acústica. Tras la calibración, la escena sonora es más precisa al aportar el Trueplay una mayor separación a la misma, a la vez que se incrementa la cohesión entre las dos One en las frecuencias bajas.

En términos globales, la escena sonora creada por esta pareja de cajas acústicas se acerca mucho a lo que se puede obtener con un sistema de Alta Fidelidad clásico. En el tema Photograph de Stacy Kent, extraído del álbum I Know I Dream, la voz está bien centrada mientras que los instrumentos llenan el espacio horizontal entre las dos One hasta el punto de ser fácil aislar a cada una de las mismas. Con Billy F. Gibbons, que se emancipó del grupo ZZ Top para lanzar el álbum en solitario Hardware, encontramos el rock clásico que nos gusta, a la vez duro y detallado. La batería golpea en el centro mientras que las guitarras son enviadas a ambos lados de la escena sonora para crear un conjunto coherente en el que los graves nunca se colapsan y los agudos se mantienen dulces pero presentes.

La escucha: dos Sonos One acompañadas del subwoofer Sonos Sub

Por último, añadimos el Sonos Sub. Este subwoofer inalámbrico, que sólo puede utilizarse en el ecosistema Sonos, incorpora dos altavoces de graves enfrentados para cancelar las ondas estacionarias. Los graves son más limpios y el recinto del subwoofer no vibra. Al igual que la One, el Sub está disponible en blanco o negro. También en este caso, realizamos una calibración Trueplay. Una vez más, la diferencia es bastante obvia antes y después de la operación, siendo el nivel de volumen del subwoofer cuidadosamente equilibrado para que se adapte perfectamente a las cajas acústicas.

Fuimos directamente a un tema musical cuyos excesos en las frecuencias bajas conocemos muy bien, concretamente Submarine, de L’Impératrice. El subwoofer está unido a las cajas acústicas para formar un todo perfectamente cohesionado. Los graves están centrados y parecen proceder del escenario, a la altura correcta, y no del subwoofer, todo ello a un nivel de escucha razonable. El Sonos Sub aporta lo que faltaba en la parte inferior del espectro en términos de control para que las One se conviertan en cajas acústicas virtuales de gran tamaño. En su conjunto, el resultado nos parece bastante logrado. Sin embargo, notamos un incremento de las frecuencias medias-altas/altas reforzando el efecto “loudness”, por lo que no habrá que dudar a la hora de actuar sobre los ajustes de tonalidad. Esta configuración se adapta bien a las salas grandes y a todos los estilos musicales. El tema La Nuit sous les Tropiques, de Gottschalk, dirigido por Gary Hammond, llena la sala con un efecto de presencia muy agradable, con el subwoofer apoyando pero sin excederse. Aunque la colocación de los diferentes atriles no sea tan precisa como con un sistema de Alta Fidelidad tradicional, escuchar música clásica con el sistema Sonos totalmente inalámbrico satisfará a la inmensa mayoría de oyentes.

Puntos fuertes:
Calidez del sonido
Capacidad de manejo de potencia
Configuración 2.1 capaz de rivalizar con un sistema de Alta Fidelidad
Facilidad de utilización
Calidad de fabricación

Puntos débiles:
No hay ninguna entrada de audio auxiliar

Conclusión

Después de haber escuchado la One en sus distintas configuraciones durante varios días, es fácil entender por qué Sonos tiene una reputación excelente. Una reputación con un sólido fundamento tanto en términos de calidad de fabricación como de facilidad de uso y de sonido. Sonos ha logrado una firma acústica característica para complacer al mayor número de consumidores posible y adaptarse a todos los géneros musicales. Al final, la One respeta perfectamente lo que propone. También sabe adaptarse a todas las necesidades y a todos los presupuestos. Es posible empezar con una sola One y luego ir ampliando poco a poco la configuración que tengamos. Para los más exigentes, la configuración formada por dos cajas acústicas y el subwoofer es una excelente alternativa que además es poco invasiva en términos de espacio y cableado, puesto que todo es inalámbrico, para sustituir de manera definitiva a una cadena de Alta Fidelidad convencional.

Traducido por Salvador Dangla